Deberían expulsarte del país por ser tan guapo

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La belleza es un arma letal en altas dosis y, utilizada de manera inteligente, otorga la posibilidad de conseguir todos los deseos a su portador como si de un genio de la lámpara se tratase. La sociedad actual es un perfecto ejemplo de lo dicho, gobernada por los cánones de la perfección física. Pero quién se imaginaría que la ‘bellezza’, el ‘charme’, la gallardía y la seducción, serían motivo de expulsión de un país. Esto es lo que le ocurrió al fotógrafo, actor y poeta Omar Borkan Al Gala, junto a dos de sus compañeros, mientras trabajaban en Arabia Saudí para el ‘stand’ promotor de los Emiratos Árabes Unidos.

Sucedió un día de primavera en el que la policía religiosa saudí se dio de bruces con estos bellos portentos en el festival cultural Janadriyah -presentación del pasado y el presente de Arabia Saudí y cuyo fin es enaltecer su herencia y riqueza cultural-. Todavía no se dispone de descripciones físicas de los agentes de la ley, pero estos decidieron que el actor dubaití era excesivamente hermoso como para no ser apresado y deportado junto con sus dos acompañantes -de los que tampoco se detenta reseña alguna-, pero que también fueron acusados del mismo delito. El pretexto fue, según la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención de Vicios -una de estas le habría aguado la fiesta a Berlusconi-, que se diera la posibilidad de que los ‘bellezones’ enamoriscasen a las miles de visitantes, desatendiendo éstas su instrucción sobre el valioso bagaje histórico de la región.

Fue tal el revuelo causado por este encantador dubaití y sus misteriosos camaradas, que a la comisión no le quedo otro remedio que tomar “medidas urgentes para deportar a los tres hombres a Abu Dhabi”. ¿Y qué querían todos tras conocer la noticia? Fotografías. Tras cotejar visualmente la veracidad de los hechos, el piropo de “tu belleza debería ser delito”, lo habían hecho realidad tres hombres, uno identificado y otorgado el visto bueno por el momento. Seguramente, las subsiguientes investigaciones darán con el paradero de los otros dos fascinantes sujetos.

Borkan al Gala, de ojos verde bereber y tez bronceada, es el nuevo Brad Pitt árabe. Lo avalan las decenas de hombres y mujeres que inundaron su perfil de Facebook con galanterías y peticiones de matrimonio, además de comentarios como “si le echan de Arabia Saudí, que se venga a España”. Cómo se nota que a más de uno o una le gustaría quitarle el turbante y hacerlo ‘a pelo’.

Los hechos, obviamente, presentan un trasfondo más serio, como la existencia de una comisión con tal nombre y el que se conciba que la mujer es un ser frágil que sucumbiría a los encantos de este actor y de sus dos amigos. Aquí los cristianos meterían a Lucifer y alegarían que la tentación no viene sola, sino que es este ente infernal el que pone los dientes largos. De hecho, es costumbre que la belleza sea una de las formas usadas por el demonio para seducir. En el formato audiovisual, el argumento de “demonio seduce con forma de mujer bella”, está explotado hasta la saciedad.

Sin embargo, es reducible a dos palabras: envidia e inseguridad. Siempre molestará o creará cierta pelusa el ver a una mujer u hombre despampanante, y más si nuestro amorcito gira la cabeza cual niña del exorcista para crearse una imagen panorámica o 3D del/de la sujeto que acaba de pasar. Y, por supuesto, es una falacia que algunas mujeres se eximan alegando que ellas son más discretas o que, incluso, no lo hacen. Serán más discretas para con su pareja por norma general, pero las aberraciones que pueden emitir en un momento culmen junto con sus amigas, son equiparables al giro de 360º de su osito.

Divagaciones aparte, importante señalar que gracias a este suceso, ya existe otro piropo nuevo que pasa a engrosar una larga lista de galanterías que van desde “Si así es el infierno, que me lleve el diablo” a -ya llegando al producto nacional-, “¡Eso es carne y no lo que le echa mi madre al cocido!” o “Si fueras un bollycao, me comía hasta el cromo”.

—Sonia Baratas Alves—

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