Firma invitada: ¡SALTEMOS TODOS JUNTOS!

Hoy nuestro compañero Víctor no puede escribir. Lo que en otros momentos sería una muy mala noticia, hoy produce un poco de alegría porque me permite presentaos a todos a una nueva firma invitada. Miriam es de mi tierra natal y la conozco de toda la vida. Estudia Comunicación audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid y por algún extraño motivo de la naturaleza le gusta este blog (lo sé, yo tampoco termino de comprenderlo). Pero, eso es bueno porque ha hecho que se haya decidido a escribir este maravilloso artículo para todos nosotros.

falete sirena

Querido lector, no le conozco y usted, probablemente, no me conozca a mí. Tal vez por ello no le tutearé hasta avanzadas las líneas. Reconozco que cuando me ofrecieron la oportunidad de ser la firma invitada de esta semana un mar de dudas se adentró en mi cabeza. ¿Y de qué hablo yo ahora que pueda ser interesante? Finalmente entendí que lo entretenido es subjetivo a cada persona y, tal vez, usted estará abandonando este post conforme llegue al final del párrafo. Ya.

Si bien no lo ha hecho le pido que esté atento pues se trata de un tema polémico el elegido, recurrente pero polémico.

Seguramente habrá oído hablar de Falete. Sí, Falete. Ese ser humano que ha salpicado la imagen de nuestras pantallas televisivas de manera continuada y sin piedad alguna últimamente. Intuyo que por deducción el morbo televisivo usado por Antena 3 como reclamo de audiencia para su programa “Splash! Famosos al agua” ha hecho su efecto y usted ha asociado al instante un término con otro. Va, hablemos de tú. Esto se empieza a poner serio.

Puede que sea una ignorante televisiva y que no entienda muchos términos ni estrategias para generar ese tan ansiado éxito en la guerra que las privadas, Telecinco y Antena 3, mantienen desde hace tiempo (Quiero apuntar que no nombro grupos de cadenas como conjunto porque las importantes son estas y todos lo sabemos). Sin embargo, aun con esas, no comprendo qué tiene de interesante ver a un grupo de famosillos lanzarse a una piscina. Seamos realistas, ¿alguien ve a Lidia Lozano capaz de realizar un giro de más de 360º sobre la gravedad para caer a la perfección en el agua? Nos gusta el morbo señores, aquel que deja en evidencia a los seres humanos que se prestan para ello. Si no ¿De qué el éxito de este tipo de programas (entre muchos otros que no nombraré porque me saldría del guion pero de los cuales se podría desarrollar una tesis doctoral)? Y algo que aún me inquieta más y no me deja dormir por las noches ¿Quién es el valiente que se presenta voluntario para acudir a ellos?

La televisión tiene un arma muy poderosa en sus entrañas, el entretenimiento. Hay que reconocer que la cadena líder del grupo Mediaset es la estrella en este tipo de estrategias. Sin embargo, ¿qué tiene para que aun empezando posteriormente su versión acuática obtenga una mayor aceptación? Los enfrentamientos. Como ya viene haciendo desde hace años, su fórmula infalible es la vejación del ser humano. Con o sin ropa.

Recuerdo que vi el primer programa de ambas cadenas, por probar, por encontrar las diferencias. Así, como si de un juego se tratase. Primero fue Antena 3. Soso, sin mucha expectación hasta que la estrella de la noche, Falete, se lanzó provocando la oleada del año y marea roja en plató. Era lunes, Telecinco estrenaba el miércoles. Bien, no pasaron ni cinco minutos cuando Telecinco ya avanzó polémica, enfrentamiento, mal rollo entre sus concursantes. Y tiraron de la cuerda, hasta el dolor, hasta hacer llorar a Mónica Pont. ¿Es mucha casualidad que sea actriz o es mi oscura imaginación? Porque sí, aunque para muchas personas se trate de un ser desconocido Mónica Pont tiene su pasado televisivo (véase “Hostal royal Manzanares”). El caso es que el hecho no se quedó ahí. Tenían lo que querían, la audiencia respondió a aquella polémica inicial que pronto desembocaría en el tour habitual de los protagonistas por emblemáticos y bochornosos programas encargados de aumentar el  bulo. La bajada de audiencia en la cadena de San Sebastián de los Reyes fue considerable e inversamente proporcional al aumento de la de Mediaset. ¿Raro? Bajo mi punto de vista era de esperar.

Repito, nos gusta el morbo señores. Ver conflictos desde nuestra casa comiendo muslos de pollo fritos y grasientos mientras mordemos la carne de los mismos ferozmente animando al personaje con el que simpatizamos más. ¿Realmente esto es normal? Porque permitidme que diga que estos hechos en otros países no se dan. ¿Por qué en España sí? ¿Nos gusta quedar en evidencia? ¿Qué precio tiene nuestra dignidad? ¿Por qué no se frena esta decadencia? Sí, un programa de saltos a la piscina… ¿Realmente han sido reconocidos los buenos saltadores o se ha dado más importancia a los que no lo son? Reflexionemos sobre ello.

Para finalizar me gustaría hacer una evocación breve al pasado para respaldar mi hipótesis sobre la vejación humana en programas de televisión y el aumento de audiencia que esto provocaba. Convencida estoy que todos recordaremos aquel entrañable espacio presentado en su mayor parte por Ramón García y Ana Obregón llamado “¿Qué apostamos?”. No era una piscina, de acuerdo, pero a pequeña escala una ducha genera el mismo efecto, ¿verdad? Una vez girado el grifo todo el mundo se moja. Pues bien, ¿alguien se acuerda de la estructura del programa o sólo de La Obregón quejándose de lo fría que estaba el agua? Señores, dejemos de fingir que vemos los documentales de La 2. Los audímetros no fallan. Bueno sí, pero en este caso no. Tenemos un germen grande, gigante, en nuestros cerebros. Porque si algo no me podrán negar es que tanto en “¿Qué apostamos?” como en cualquiera de los programas de saltos a la piscina que se han estrenado en nuestro país recientemente lo que menos importa es el contenido. Es más, antes se disimulaba, ahora ya ni eso.

— Miriam Puelles — 

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