Españoles no, ‘bernardos’

Un campo yermo es la mejor metáfora sobre España: no faltan manos para trabajarlo, pero los caciques no te dejan.

Decir que el sistema económico es como el coño de la Bernarda es quedarse corto. Hoy eldiario.es destapaba un nuevo caso de corrupción (les ruego que se lean el artículo, lo explicará mejor que yo), pese a que estos delitos ya están prescritos por la actual legislación, la gravedad del caso exige un replanteamiento del sistema político español. La acusada es la esposa de Jesús Posada, presidente del Congreso de los Diputados y tercera institución nacional.

Entonces resumamos: la Corona está enfangada en un claro declive por el caso Nóos, la opacidad de las gestiones de Corinna zu Sayn-Wittgensteinn y las cuentas suizas del Rey, herencia familiar. A esto le sumamos el descrédito por la opacidad de las cuentas de la Casa Real. A Mariano Rajoy le crecen los enanos con un Bárcenas que (presuntamente) le pasaba sobres con la minuta a media cúpula del partido. Y ahora Jesús Posadas. Y antes Carlos Dívar ex presidente del Consejo General del Poder Judicial, que se pagaba viajes a Marbella con nuestro dinero. Y antes muchos otros… y bastantes amnistías fiscales.

Concluyamos: España es un burdel, un burdel y todos los españoles en realidad no somos españoles por gentilicio, sino bernardos, porque con nuestro dinero hacen lo que les viene en gana. Con nuestros servicios sociales se los follan, directamente, en Madrid ya hay municipios que tienen privatizados todos los servicios públicos y la connivencia de los partidos hace que esto vaya de mal en peor. Una connivencia que ha permitido que unas fundaciones que reciben subvenciones millonarias hayan creado a una futura premio Nobel. Con esa misma connivencia han creado aeropuertos fantasma, abierto hospitales para luego privatizarlos y esnifado el dinero de las pensiones.

Y luego los escraches. Aunque lo peor de todo es que no son sólo los políticos populares los que merecen un escrache. Lo merecen todos aquellos que miran a otro lado, aquella izquierda que no sale a reivindicar sus derechos ni los de sus camaradas. Esa izquierda acomodada en la Corte y que sólo se acuerda de la base cada cuatro años. El escrache lo merecen todos aquellos que han perdido su conciencia de clase.

Somos más bernardos que españoles, porque si fuéramos españoles de verdad no se reirían de nosotros de la manera que lo hacen y hasta que no lo comprendamos, no solucionaremos este país.

Muy sentidamente

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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