Grandes éxitos

Siniestro total tiene un disco de grandes éxitos que tiene un jeroglífico por portada. En él, aparece una letra “d” enorme  y dos sexos (masculino y femenino) pequeñitos, dibujados cutremente. Gran “d” sexitos, vaya.

Decía el otro día nuestro compañero Jonathan que ya no ligamos como antes y yo digo que pos bueno: ye lo que hay. Somos hijos de nuestro tiempo y no nos queda otra que aprovechar todas las herramientas que se ponen a nuestro alcance para hacer lo que se ha hecho toda la historia: intentar que nuestros genes se mezclen con otros genes (diferentes pero parecidos) de donde saldrán otros genes más fuertes y así perpetuar nuestra especie, que es un objetivo tan estúpido y válido como otro cualquiera.

ask1

El otro día abrí una nueva vaina “social” por llamarla de algún modo. Se llama Ask.fm y sirve para que te pregunten cosas y bueno, pues tú si quieres las respondes o no. Es un caldo de cultivo increíble para seguir haciendo el capullo, meter ficha, babear, odiar, gritar, insultar y, ya sabéis, hacer todo eso que Twitter y Facebook han hecho más fácil si cabe. ¿Derrocar gobiernos ilegítimos y todo eso? No, claro que no.

¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?

A mí no me preguntéis, que estoy haciendo una lista con esas cinco canciones de Queen que nunca salieron en un disco de gran “d” sexitos pero que bien podrían sustituir a los coñazos de siempre. Aquí está:

gran “d” sexitos

Spread Your Wings
Lazy on a Sunday Afternoon
Ogre Battle
Liar
Lily of the Valley

Y es que las listas de grandes éxitos son un insulto al artista, que configuró en su día un disco como una obra formada por piezas, capítulos, y que las grandes firmas, una vez el grupo ha triunfado, despiezan así y asá en beneficio propio (y, vale, del artista) para hacer el consumo más fácil si cabe al público, que a veces no siente y solo traga lo que le ponen por delante, pero que está destrozando la unidad original. O eso dice un amigo mío. Diego. Más o menos. Parafraseado, vaya.

O a lo mejor todo da igual, desde LA RADIO, ese inventazo, y en realidad lo importante es que el disco se venda para que te inviten a más fiestas, con bebidas alcohólicas y drogas (si estamos en los buenos tiempos) y un montón de grupis que no necesitan que te hagas Facebook, Twitter o Ask para interesarse por ti, ni tú por ellas, lo que llevará a que el intercambio de genes (hipotético, ya conocemos los avances de la vida moderna) se haga al estilo de eso que llamamos “antes”, sin un teclado… Pero, eso sí, con todas las otras herramientas que quedan al alcance.

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