Enamora2.0

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Los enamoramientos ya no son lo que eran. Con Internet, la vulnerabilidad a la que nos exponemos es también una ventaja para conocer gente que, puede, no hubiéramos conocido nunca. Ahora, puedes ver la foto de la amiga de una amiga con una compañera que, oye, te gusta. Le das a Me gusta en su foto de Facebook, le mandas una petición de amistad, y hasta podéis hablar durante semanas, sin haberos visto en persona nunca. El cortejo del siglo XXI no necesita de presencias físicas sino de una retórica que, según quien esté al otro lado, debe ser más o menos elaborada.

Quizás no hayas cruzado palabra con el chico de tu clase que se sienta en la fila de atrás,  pero sabes cuál es su Twitter. El Twitter lo bonito que tiene es que (la mayoría de) la gente se esfuerza por escribir bien, lo que es paradójico porque es la única red social que restringe su espacio. Cuentas con 140 caracteres para expresar todo tu amor. Incluso, si eres inteligente, puedes usar un hashtag (una frase sin tabular precedida por una almohadilla) para ganar espacio: #TeHeVistoEnClaseYMeParecesMonísimoQuéTePareceSiQuedamosEstaNocheParaUnCineYLoQueSurja [y aún te sobran 54 caracteres para suplicar].

Incluso, y por qué no, puedes usar el Tuenti. Sí, quizás sea algo vintage, e incluso, cani (las fotos ante el espejo con las letras del Paint rezando “Te Ailoviu” o “Soy La Nenah Que Te Camelah”, han hecho mucho daño) pero, si lo único que sabes de la otra persona es su contacto en esta red social, puedes ganártele con un bonito comentario… Bueno, para que engañarnos, si aún se encuentra por el Tuenti, tienes un 80% de posibilidades de camelártelo con una foto-espejo, no te comas la cabeza.

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Ejemplo de foto-espejo Tuenti

Pero, a mi me parece una pena. ¿Dónde han quedado esas dotes para el cortejo de nuestros padres? ¿Esas cartas? ¿Esos bailes agarraditos en las discotecas con baladas de Roberto Carlos? Ahora no. Ahora las cartas ha dado paso a la tecnología, y las lentas, al perreo, que no tiene ni punto de comparación. Me vais a comparar esos acercamientos, nerviosos pero siempre elegantes, en los que la muchacha intentaba averiguar de forma disimulada que se escondía en el paquete ajeno, y el muchacho se conformaba con un poco de restregueo pezonil, con los acercamientos de ahora, que más de una os digo yo que se ha quedado embarazada con una de Don Omar.

Vale, vale, igual estoy exagerando y la tecnología no haya hecho tanto mal. Tenemos el Skype, por ejemplo, que permite a las parejas que se encuentran a distancia mantener sus relaciones. Eso me parece bien. Pero no, no me vais a convencer. Con las nuevas aplicaciones, el amor se esta banalizando y esta pasando de ser una cosa de dos a una cosa de muchos. Me explico:

Lolo y Lola se quieren. Lolo esta loquito por Lola y sube una foto suya a Twitter, en la cama, en pijama, con legañas, deseando los buenos días a Lola. Ella lo ve. 80 seguidores de Lolo lo ven. Lola esta super enamorada de Lolo y decide poner de estado en Tuenti: “Lolo eres mi vida. Anoche fue la mejor noche de mi vida”. A Lolo le gusta el estado. A otras 14 personas también les gusta que fol… ¿No sé si me explico?

El amor antes era algo bonito. Eran ramos de rosas. Eran miradas a escondidas y sonrisas desprevenidas. El amor era esa muchacha que ocultaba a sus padres que salía con el vecino quinqui y se daban toda la vuelta a la manzana para no ser pilladas… Ahora… Ahora lo más probable es que tu madre se meta en tu Tuenti y vea las fotos que os hicisteis el último sábado tras haberlo hecho. Sí, estoy reiterándome en esas fotos postcoitales pero, lo peor es que existen, y son muy gores para el ojo ajeno. Creedme.

Jonathan Espino—

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