Una lógica austera, una lógica europea

Varosha, ¿el futuro de Chipre?

Varosha*, ¿el futuro de Chipre?

El caso de Chipre acaba de cogernos a una gran parte de los europeos de repente: «Pero ¿Chipre pertenecía al Euro siquiera?», «¿Cómo puede una isla de apenas 800.000 habitantes desestabilizar a toda la Eurozona?, «¿Llegará el temido corralito España?». Evidentemente todas las cuestiones que se pongan sobre la mesa ahora mismo no son más que papel mojado en cuanto el Parlamento —de momento soberano— chipriota decida si acepta las medidas que imponen los hombres de negro.

Lo que sí está claro que la total desinformación de la crisis que tenemos los españoles y la gran mayoría de los europeos. La posible bancarrota de Chipre era simplemente un rumor de esos agoreros transatlánticos, mientras en España el titular era: «Morgan Stanley dice que España va camino de ser “la próxima Alemania”» (El País, 12 de febrero de 2012), en mi artículo para Duckspeaking del 19 de febrero (Morgan Stanley dice ‘creer que piensa’ que España será la siguiente Alemania) ya dejaba caer que todavía era posible un nuevo golpe a la estabilidad económica europea.

Si bien ni en España ni en Europa se hablaba de la delicada situación chipriota, en los medios estadounidenses (Bloomberg, NYT o WSJ) ya se hablaba de la próxima caída de la economía de Chipre. Esto me lleva a pensar que existe cierta censura a hablar de ciertos temas poco esperanzadores; todo sea por defender a ultranza la fórmula de austeridad.

Paul Krugman, en su artículo de hoy para el NYT traducido por El País, sentencia en relación a la fórmula de la austeridad: «Las personas que se equivocaron por completo resultan ser las mismas que siguen dirigiendo la política económica europea». Esta frase se la dedica a Olli Rehn, uno de los principales valedores de esta prescripción de matasanos-carnicero. De buen matasanos es el diezmo que la Troika —Alemania, Nicosia o las neocons— ha exigido —exigió, exigirá o exige— a los ahorradores chipriotas. Un castigo a aquellos que no han vertido su dinero en hipotecas o han sido engañados por los bancos

Lo realmente extraño de esta situación es cómo puede ser un Chipre —que es casi un paraíso fiscal— formar parte del Euro y, más complicado aun, ¿cómo puede caer en bancarrota un país que se mantiene de blanquear dinero? Tal vez todo entre dentro de la lógica económica europea, esa misma que nos empuja al precipicio.

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

*Ver qué es Varosha

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