La “M” de MTV significa Música.

Siempre he creído que dentro del mundo audiovisual se menosprecian los trabajos que duran menos de diez minutos. Esta cifra es bastante orientativa en realidad; los cortometrajes tienen una duración variable y es cierto que en los últimos tiempos el reconocimiento (gracias a la difusión por Internet y a la sociedad de la inmediatez en la que vivimos) es mayor. Pero hoy voy a centrarme solo en los videoclips o vídeos musicales o como queráis llamarlo.

MTV-Video-Music-AwardsLos “videoclips” comenzaron a hacerse populares en los años 80 gracias a la cadena de televisión MTV, cuando por aquel entonces su programación era fiel a esa M que hace referencia al término Music.Pionera en la distribución de esos videos promocionales de los grupos más punteros de la época, popularizaron el hecho de que las discográficas apostaran por la realización de cortometrajes experimentales sujetos a la duración del tema que consideraban oportuno del CD, el ‘single’. Entraba dentro del marketing, de la promoción de un artista. Se buscaba que la gente fuera a comprar el disco; pero ahora, ¿qué se busca ahora? La MTV tan solo dedica unas pocas horas al día a la emisión de estos videos, y las pocas cadenas nacionales que apuestan por esta programación (Sol Música, Kiss Tv) cuentan con las cuotas de audiencia más bajas, lo que supone que ese carácter de publicitar un artista no tiene influencia alguna. Al menos en los medios tradicionales. Pero está internet, y las redes sociales; y aunque a día de hoy, pocas son las discográficas que ponen dinero en los videos músicales, sigue siendo una manera de hacer promoción.

Pero, ¿cómo hacer un buen videoclip?, ¿es necesario hacer algo impactante que llame la atención? ¿mostrar al grupo o cantante interpretar un tema? ¿contar una historia? ¿poner carne en el asador para que suban las visitas de youtube? ¿cuánto puede costar un buen vídeo? ¿a qué realizador puedo recurrir? ¿y qué voy a vender, discos, o solo que la gente hable de mi?

Todas estas preguntas las comentaba el otro día con una amiga en las cervezas previas a un concierto. La conversación comenzó a raíz del último video que habían estrenado Love Of Lesbian ese dia, hace una semana. “Wio, antenas y pijamas” de su último disco doble “La noche eterna. Los días no vividos“.

La primera vez que lo vi, no me gustó. Digamos que soy de la vieja escuela a la que le apasionan videoclips que aporten algo más a la canción. Y creo que no es el caso. Llegados a este punto, me aventuro a hacer una breve clasificación y diferentes subcategorías dentro del mundo de los videos musicales. Advierto que solo voy a tener en cuenta el aspecto narrativo y no los medios técnicos usados; así, un video puede:

1- Limitarse a contar lo que cuenta la canción. Muy posiblemente sea el típico que uno se imagina cuando anda por la calle con su iPod, pero no es frecuente en la práctica por la velocidad de cambio de situaciones que se relatan en pocos minutos, lo que supondría un cambio constante de lugares, y eso en producción supone demasiado tiempo y dinero.

Quizás uno de los pocos haya sido “Club de fans de John Boy“, de Love Of Lesbian. Pero para que no penséis que tengo cierta obsesión con ellos, os dejo como ejemplo uno de los videos que más éxito tuvo el pasado año, y que creo, que (a pesar de la escasa letra que tiene), se centra en lo que canta Rihanna.

2- Contar una historia paralela a la canción. El ejemplo que puse antes encajaría aquí. “Wio” es una historia triste de la soledad de una persona que sufre una enfermedad por la cercanía de una antena de telefonía móvil a su casa. ¿por qué hacer una superproducción sobre una persecución entre policías, periodistas, y ladrones?. La realización es perfecta, muy cuidada, pero quizá que Santi Balmes esté de fondo cantando algo que no tiene mucho que ver, hace que la armonía se rompa. ¿O solo yo pienso así?. Supongo que es aquí donde entran las grandes producciones de Lady Gaga, y en definitiva todo ese género en el que se da más importancia al baile que a la narración. Voy más allá: puede que no exista ninguna narración, ni sea necesaria.

(Y a pesar de que no soy fan de este tipo de producciones, os dejo también mi favorito)

3- Centrar la atención en la música. No contar nada. Mostrar al grupo o artista tocando el tema (o su vida en la furgoneta, en la carretera). Puede aparecer mezclado con una historia como en el caso anterior, o puede ser simplemente una actuación en directo. Creo que es un montaje que da mucho juego, y que me resulta realmente bonito. Sobretodo si es con imágenes en directo aunque la música se meta en postproducción.

4- Y por último están aquellos que aportan algo más a la narración. Es fácil entrar en debate si siguen la letra o se basan en una lectura más profunda de esta. Quizá pueda poner ejemplos en los que podamos discutir si no nos cuentan una historia paralela a lo que dice la letra. Pero espero haber sido lo suficientemente clara para que no sea así.

Estos son mis favoritos. No digo los ejemplos, puesto que hay miles. Pero podemos decir que me considero una defensora de hacer videos que no contradigan al cantante. Que lo acompañen, pues para hacer grandes producciones en pocos minutos está la publicidad. Y el videoclip, a pesar de su pobre definición en la RAE, es mucho más que marketing. Es un medio más de expresión entre un músico y un realizador.

Paloma de la Fuente

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