Me estoy volviendo mú mainstream

Macintosh 128K, sí el del anuncio de 1984, el cual estuvo prohibido en Francia en 1984.

Macintosh 128K, sí el del anuncio de 1984, el cual estuvo prohibido en Francia en 1984.

Ayer terminé de leerme este brillante artículo sobre el manual del hipster de libro; sí, ése al que Linneo habría clasificado dentro de esa nueva especie social que está tan en boga últimamente. Y es que, no nos mintamos, esa nueva etnia que viaja al pasado a comprarse gafas, llevan tupé y se limpian las manos con copias de la biografía de Steve Jobs (Walter Isacson, editorial Debate) abundan por estas latitudes —recuerdo a mis lectores que continúo de corresponsal transpirenaico—. Es más, el nivel de hipsterismo es tal que en mi clase mi primera duda fue averiguar quién no era gay: el vicio por el vicio de la androginia.
Lo peor aún de todo es que con el tiempo estoy cumpliendo uno de esos deberes básicos del buen alternativillo: bebo Jägermeister en su variante más asesina, el Jägerbomb. Por Jägerbomb entendemos que es aquella mezcla (terrible) de Red Bull y un chupito dentro de Jäger (que es como lo llamamos los colegas), por si fuera poco, continúo dando la razón a Manuel Lorenzo en JotDown: me leí a Bukowski, y me gustó, y a Burroughs y a Salinger y  Kerouac. Tengo gusto por lo decadente.
Bueno, este texto está en parte motivado también por otro de mi compañera Estefanía: Lo moderno y lo siniestro. Entre estos dos textos y una vivencia que me pasó el otro día… increíble… imposible… inverosímil… inconcebible… Me encontré un Macintosh 128K en La Salamandre. Ahora os explico.
La Salamandre es un lugar de recreo donde viejos y jóvenes, personas jodidas y otras no tanto, erasmus, gabachos y bolches van a perder la dignidad (tarde para mí) perreando hasta que tus rodillas tocan el suelo, a hacer el capullo rollo Harlem Shake o simplemente a emborracharse. ¡Ojo, cuidao!, el simple entorno ya hace más daño de lo que la dign**** humana puede soportar. Las paredes están repletas de carteles de películas de lo que sería un Cine de Barrio francés (de Gerard Depardieu incluidas). Películas con los Paco Martínez Soria galos, vamos lo que un buen colega mío llamaría cárabe.
El final de esta breve historia es sencillo: me hice una foto haciendo como que miraba una pantalla en negro y terminé rayándome tanto (hasta niveles insospechados) que he acabado escribiendo este breve ligero y termino preguntando a todos aquellos que se hayan leído esto: ¿cómo de mainstream es la situación actual que hasta en un antro donde el reggaetón es ley, encontramos eso, un Macintosh 128K?

Agrego que finalmente todo se resume en #Postureo

Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero

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