Una carta que no puede esperar

Escribo estas líneas sin posar mi mirada sobre el teclado; apuro en el habano una última calada y doy un sorbo al whiskey mientras agudizo mis sentidos. Podrían estar aquí en cualquier momento, así que acaricio mi rifle y rezo porque todavía no sea demasiado tarde.

Escuchad: no estoy loco. Nunca lo he estado, a pesar de lo que dijese mi exmujer. Han estado aquí, saben quién soy, saben que lo sé. Cómo si no se explica lo de los banners personalizados. ¿Cómo es posib —

(La típica historia epistolar que revela crímenes o poderes más allá de la comprensión humana que, en un arranque de realismo, acaba realmente de manera precipitada y no después de haber mostrado Lo Oculto. ¡Menudo corte de meada!)

—Víctor Martín-Pozuelo Fernández-Calvillo—

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