El año en que la banca comenzó a pagar

Bolsa de Fráncfort.

Bolsa de Fráncfort.

¿Ha llegado el momento de que la banca pague por la crisis? Parece que sí, el pasado día 14 de febrero, la Comisión Europea comenzó el proceso para que se apruebe y se ponga en vigor, para enero de 2014, un impuesto a las transacciones financieras.
Este gravamen a los flujos de dinero ya trató de aprobarse en 2011 por la Comisión Europea, pero esta iniciativa, harto ambiciosa, preveía que se aplicara en los 27 países de la Unión, entre los cuales, algunos países, cuyo mercado financiero tiene mucho peso en la economía, se opusieron frontalmente. Estos países son Luxemburgo, Holanda y Reino Unido (cuya City de Londres es la bolsa que más dinero mueve, casi dos billones de dólares al día); esta oposición unido al hecho de que la idea de por sí no cautiva a la derecha europea de corte neoliberal, hizo que naufragara aquel año.
Este tributo de la banca a las arcas europeas vendría a ser el quid pro quo tras estos años en los que los gobiernos de Europa han sostenido, nacionalizado y comprado bancos que han caído en bancarrota por culpa de su mala gestión financiera (véase mi anterior artículo La mentalidad que nos guió al precipicio). Este tributo no es precisamente un inasumible por una banca que gana miles de millones de euros mientras tiene que ser rescatada por el Estado, ya que el porcentaje que se aplicaría sería de un 0,1% del volumen total para la compra de bonos  y acciones y de un 0,01% para las operaciones con derivados. Porcentaje irrisorio, pero que haría desembocar al fisco europeo entre 30.000 y 35.000 millones de euros.
Esta tasa Tobin —o tasa Robin Hood, como también es conocida— se aplicaría solamente en once países de la UE que podrán, si lo desean, aumentar el porcentaje exigido a las grandes operaciones (situación harto improbable). Los países que aplicarían este diezmo europeo son además las grandes potencias europeas: Alemania, Austria, Bélgica, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Francia, Grecia, Italia y Portugal. Es más, para endurecer la medida y hacerla inviolable la Comisión presidida por Barroso planea que tenga que ser obligatoria sin importar la nacionalidad de quien efectúe la operación de desde dóndel; lo que impide a los bancos de inversiones y demás depredadores de la Bolsa hacer fuga de capitales o evitar hacer transacciones con estos países. De esta manera se impide el fraude y se puede recolectar el impuesto.
El peso de esta nueva legislación ha caído sobre Algirdas Šemeta, encargado del Comisionado Europeo de Fiscalidad, Unión Aduanera, Auditoría y Lucha contra el Fraude, que durante su discurso del 22 de enero de 2013 para el ECOFIN (Consejo de Asuntos Financieros y Económicos de la Unión Europea) afirmó que éste era «gran y muy bien bienvenido avance». A lo que agregó: «Hoy es también un hito en la Historia. Por primera vez, el Impuesto a las Transacciones Financieras será aplicado a nivel regional». En su discurso también alude a que de esta manera se responde a una exigencia de los ciudadanos europeos.

El comisario Algirdas Semeta durante su visita a Chipre en 2012.

El comisario Algirdas Semeta durante su visita a Chipre en 2012.

¿De dónde viene el Impuesto a las Transacciones Financieras?
Este tributo procede de la idea del economista James Tobin que a principios de los años setenta propuso una tasa a las transacciones de divisas para de esta manera evitar la volatibilidad que suponían este tipo de operaciones y la inestabilidad (la Alemania de los años 20 donde la inflación y los altibajos del marco supusieron una crisis a todos los niveles que acabó dando a luz al nazismo) que suponían a corto y medio plazo. Por esto mismo, propuso un impuesto que tratara de cortar la especulación sobre la moneda de los países. Esta primera idea sería más tarde reconvertida por los movimientos antiglobalización (sobre los noventa), aunque nunca contó con el beneplácito del propio Tobin, que vería en la idea de la tasa Robin Hood (ver vídeo explicativo más abajo) una aberración de su propia idea.

La tasa Tobin o tasa Robin Hood ha sido una idea sostenida por la izquierda y, comprensiblemente, despreciada por la derecha económica que siempre consideró que paralizaría los mercados financieros de los países, sus bolsas y los haría menos atractivos a la hora de invertir. Aquí recojo dos delcaraciones, una de Josef Ajram (deportista y trader) y otra de Felipe González sobre la tasa Tobin.

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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