“Hola, soy comunicadora audiovisual”.

Os voy a contar un secreto: “La Universidad son los padres”.

Sé que debería empezar presentándome, ¿no? Es lo más justo. Se supone que hoy debería aparecer aquí una Firma Invitada y aparece publicando Paloma de la Fuente. Así, sin más. Os explico: a mi me invitaron a escribir hace tiempo; y escribí sobre Javier Marías y luego reflexioné sobre el Apocalipsis y las películas ñoñas después de Navidad. Hoy vuelvo para quedarme –soy una pesada-; pero prometo en nombre de todo el equipo que seguiremos teniendo Firmas invitadas los domingos.

Forges Auidiovisual

De mi no puedo decir mucho más de lo que ya dijo en su día Arturo. Casi graduada en Comunicación Audiovisual; periodista frustrada: hago fotografías en conciertos (cuando me dejan, digo, acreditan); hablo de música en Sonora Visual Magazine. Me podéis encontrar fácil en alguna sala de conciertos de Madrid, o en la Radio del Círculo de Bellas Artes.

No me gusta hablar de mi; pero hoy es de rigor hacerlo.Cuando pensaba sobre qué escribir en mi primer (vale, miento, tercer) artículo se me pasaron por la cabeza muchas cosas (algunas las he dejado apuntadas en post-it para las próximas semanas, otras simplemente las he olvidado); luego me dije “Paloma, tienes que ser educada, ¡presentate!“. Así que: “Hola, soy comunicadora audiovisual“.

Bien, “una más” diréis. Pero os aseguro que cuando te presentas así, puedes crear cierto desconcierto. Os voy a contar unas cuantas situaciones para que lo entendáis mejor.

  1. A dos semanas de terminar mis prácticas en El Círculo de Bellas Artes entra una becaria nueva en el departamento de Humanidades. Ella es Erasmus alemana. Nos presentan. Se agradece tener con quien hablar cuando a las 19.00 no queda nadie en la oficina. Me pregunta qué estudio. “Comunicación Audiovisual“. Entre que le cuesta entender el idioma, está bastante perdida con su ordenador y no la habían enseñado los estudios de radio que había bajo sus pies; tienes que acabar diciendo que es “algo parecido al periodismo”, total, en mi ordenador me dedicaba a redactar un reportaje.
  2. La primera semana de prácticas me mandaron cubrir una presentación de un libro de poesía y fotografía. Mi jefe me dio una grabadora y yo me fui pegada a quien organizaba el acto para entrevistar al autor. Grabadora en mano. Aún perdida, fue la del departamento de Humanidades quien me presentó. “Ella es periodista de la Radio y te quiere entrevistar”. Aquí ya no puedes decir “No, no soy periodista; soy comunicadora audiovisual“.
  3. No recuerdo cuándo pero fue en los primeros meses. No estaba mi jefe. En esos días mi responsable era el técnico de sonido. “Hoy te voy a enseñar cosas de técnico, que te están convirtiendo en una plumilla”. Me enseñó a unir grabaciones para montar un programa de una hora. Y aunque parezca una idiotez, me sirvió de ahí en adelante mucho.
  4. Este domingo, cuando ya había terminado las prácticas -ahora sigo por allí algún día que otro-, me pasé por un bar pequeño cerca de Embajadores para ver tocar a mi jefe. Había gente de la Radio, claro. Entre ellas, una presentadora de un programa de teatro y muchas otras historias. Sala de Ensayo. Me presentó con quien estaba “Ella es Paloma y es técnico de sonido“. Y yo no supe que decir.

Y así podría seguir.

Creo que cada vez que subía las escaleras a las oficinas traspasaba algo que me hacía periodista. Cuando bajaba a la radio, traspasaba ese algo que me hacía técnico de sonido. 

Os voy a contar otro secreto: da un poco igual lo que ponga en nuestro Currículum que somos. Somos lo que hacemos. Y a riesgo de que me tachéis de fomentar el intrusismo profesional, me vuelvo a presentar: “Hola, me llamo Paloma y soy comunicadora audiovisual. Soy un poco periodista –plumilla– y un poco técnico de sonido”.

— Paloma de la Fuente —

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