Porque SPAIN es DIFFERENT

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Elliot es un niño inadaptado al que nadie de su familia le hace mucho caso. Una noche, descubre que un extraterrestre pequeño, cabezón y bracilargo, se encuentra en su cobertizo. Nadie le cree pero, cuando el chiquitín se va, a Elliot no se le ocurre otra cosa que dejar un reguero de gominolas para que el extraterrestre vuelva a su casa. Y vuelve. Sus hermanos no tienen más que creerle (más que nada porque lo están viendo) y deciden ocultárselo a sus padres. El extraterrestre dice que se llama EeeeeeeeeeTeeee (E.T. para los amigos) y que quiere volver a su casa. E.T., que es ingeniero nivel NASA, fabrica con cosas que va encontrando por la casa un cachivache para que sus paisanos puedan volver a por él. Tras idas y venidas, militares malvados y bicis que vuelan, E.T. consigue volver a su nave con mucha pena por dejar a Elliot aquí. Uno le dice al otro que no se vaya, el otro le dice que le acompañe, pero los dos deniegan la propuesta (mucho no se querrían).

En fin. Una de las películas más entrañables y remarcables de la Historia del Cine. Pero, ¿alguien se ha puesto a pensar que hubiera pasado si la nave se hubiera estrellado en plena Castilla la Mancha o en mitad de un descampado de Fuenlabrada? Pues yo sí y os voy a contar que hubiera pasado…

Primero, Castilla la Mancha. Segismundo (Segis a partir de ahora) y Petra (ésta se queda igual) son un matrimonio la mar de felices en un pueblo de 30 habitantes (en verano) dedicándose al ganado ovino (que cuidan ovejas, vaya). Una noche, Segis está recogiendo ya a las ovejas cuando ve que una luz sale del cobertizo: alguien ha entrado sin su permiso. Boina en cabeza, palillo en boca, y garrota en mano, va para allá dispuesto a correr a palos a los intrusos. Pero descubre que no son unos vándalos, sino un extraterrestre marrón, cabezón y bracilargo. Dice que se llama Eeeeeeeeteeee y que se ha perdido, que si por favor le ayuda. El hombre, como no, casi sufre un infarto, pero decide ayudarlo llevándolo a su casa. La Petra que por poco no se muere al ver al chiquitín, le prepara un plato de judías blancas a rebosar. El pobre E.T. que no lo veía venir se puso a comer y FIN.

¿Cómo que fin? Fin. El caso es que comiendo esos platazos la bicicleta no tenía co… Narices a echar el vuelo, pero E.T que veía que todos los días le ponían esos platos y ya no hubo quien lo echara de esa casa. Murió de viejo, treinta años después, cuidando el rebaño que Segis y Petra le habían dejado en herencia. Era feliz.

Esto en América no pasa. De hecho, Superman, un extraterrestre que estrella su nave cuando es un bebé en los campos de una granja, crece feliz y contento convirtiéndose en un superhéroe, algo que sus padres entienden a la perfección… ¡Corre y ves tú a decirle a tus padres que te vas a poner una capa y unas mallas y vas a ir a salvar el mundo! ¡Corre, corre, verás que soplamocos te llevas….!

Luego está el caso Fuenlabrada en el que la película duraría bien poco. Una noche de sexo en el coche entre la Jessy y el Anton ven como una luz sale del descampado de al lado. Asustados, corren a ver que ha sido. Se encuentran con Eeeeeeeeteeee y les dice que está perdido, que los de su nave lo han abandonado (en esta adaptación E.T habla más porque a la Jessy y el Anton no les da para mucho…). Anton, muy feliz de tener un amigo extraterrestre, le planta la gorra y, aunque E.T. le dice que no quiere gorra, él insiste en que se la tiene que poner, y que tiene que estar así, en un ángulo de 45 grados con el cielo. FIN.

¿Cómo que fin? FIN. La gorra, a modo de parabólica, manda señales a la nave de que E.T está perdido y vuelven a por él… Y de paso, se llevan a la Jessy y al Anton porque nunca había visto unos especímenes así.

En España somos muy salaos. Sí. Pero hay que reconocer que en Estados Unidos son fantásticos como ellos solos. Aquí hacemos películas, más o menos buenas, pero películas reales. Ya querría ver yo la adaptación de Que se mueran los feos: con Meryl Streep como Carmen Machi, siendo una mujer de pueblo que mete la mano en el ojete de las vacas, pero que en su tiempo libre lucha por los derechos de las mujeres; con Christopher Waltz haciendo de Julián López y diciendo “So nice, so nice, so nice”, en lugar de “Qué rico” y, aún siendo el tonto del pueblo, seguro que es un ex militar que se quedó así luchando en Vitnam; y como no, a Daniel Day-Lewis haciendo de Javier Cámara, en el papel de su vida, del alcalde del pueblecito en el que todos viven y enamorándose de Meryl Streep por sus ideas tan liberales. Porque en Estados Unidos todo lo que hacen, lo hacen a lo grande. Mientras tanto, en España, seguiremos siendo esos que hacen películas de la Guerra Civil Española hasta cansar al personal… Pero no hacemos sólo películas sobre esta época, ¿no? Mmmmm… Sí, hombre, está la de… Esa que se llevo el Oscar… ¡TODO SOBRE MI MADRE! Ah sí, esa que va de una mujer que se le muere su hijo y va en busca de su marido, un transexual… Sí, esa… … … En España seguiremos siendo esos que hacen películas de la Guerra Civil Española, y los que contamos con Almodóvar entre nuestras filas, pero lo que hacemos, lo hacemos real, sin necesidad de ondear la bandera, sin necesidad de golpes de pecho patrios.

—Jonathan Espino—

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