La vida canalla es la vida mejor

Fotograma de 'Deprisa, deprisa', de Carlos Saura.

Fotograma de ‘Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura.

Siempre me he considerado un poco canalla, lo cual choca bastante con la situación en la que me encuentro, pero no puedo parar de creer que el ser algo granuja es válido cualquier rol que desempeñe uno durante su vida. Y ya que estoy, yo no sería ni la mitad de un cuarto de bribón de lo que me considero sino fuera de Madrid. Y más exactamente de Useras.

Y qué es ser de Usera… pues no lo sé, porque ni siquiera me sé su gentilicio, pero cuando me preguntan de dónde soy, ese ELLO tan freudiano habla por mí: «Yo soy de Madrid, de Usera». Y no es baladí esta filiación, me crié en ese barrio, de allí es mi círculo de amigos… No es amor, es algo más, para mí es un sentimiento de pertenencia. Esta pasión por «el barrio» y por mi Madrid se traduce en una conversación que tuve con dos amigos no hace mucho.

—Buah, ya veinti… yo espero irme ya de casa. Irme a vivir con vosotros…—dijo Caleidoscopio.

—Ya ves, estaría guapo irse a vivir juntos, pero en Madrid, yo no quiero irme a Alcorcón, Fuenlabrada o Móstoles, yo quiero quedarme aquí—manifestó Aristóteles.

—Vallekas, tío, te lo digo, los pisos son baratos, desde Portazgo al centro hay… ¿cuánto? 20 minutos—agregó Meteorito Halley.—Y el campo del Rayito (Rayo Vallekano).

—Yo viviendo en Vallekas hasta me pillaba el abono… y después al bar de Santi o a la Hebe—terminó Aristóteles.

Con esta conversación Caleidoscopio, Aristóteles y Meteorito Halley sentenciaron un sentido de pertenencia al sur de Madrid, de lo que fue el orgulloso cinturón sur de la capital.

Y es que ser del sur (de Madrid) da cierto carácter que no te quita nadie, esa arrogancia del chulapo que, pitillo en boca, piropea a las guapas chulapas que van a la Verbena de la Paloma. La chulería de Pepe Risi y del Rober de Porretas —en la gloria estén—, se absorbe y acaba empapando hasta la última célula que te obliga a decir en voz de grito: «Soy de Madrid, pero del bueno». Ir por la calle y escuchar un coche que ruge por debajo de la voz de Ramoncín, sólo se puede ver en Madrid.

Y es que la cultura, por mucho que se empeñen los desentendidos del tema, también existe aquí, tal vez no la más rica, pero sí una auténtica. Los himnos de ROSENDO (mayúsculas para el Mercado más fiable), el cine quinqui, el Diccionario cheli de Umbral y otras muchas manifestaciones que no caben en el imaginario de los desentendidos.

Todo eso me hace canalla, bribón, barriobajero, vamos de «Madrid, pero del bueno»…

Volviendo a Usera, qué tiene para que me acuerde más del Museo del Jamón que de mi propia cama, qué tiene Villaverde para que eche más de menos un bocata de oreja allí que una paella de mi padre. Pues cada día que lo pienso no sé qué decir. Pero ya sabéis, turistas y madrileños de pro: «Soy de Useras».

—Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero—

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