El cotilleo en cada hogar

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Tengo siempre un pequeño ritual cuando entro a la casa de alguien por primera vez. Cualquiera que me conozca se habrá fijado ya en que tardo menos de dos minutos en, independientemente de cuál sea el motivo por el que estoy en la casa o incluso la relación que tengo con el residente en ella, aparezco delante de la estantería principal de la morada y me pongo a mirar con gran inquietud los libros que hay en ella. Si estoy en medio de una conversación trato de continuarla, pero mi atención está enfocada al máximo en la estantería.

Muchos podrían ver esto como un detalle extremadamente feo. Como una especie de cotilleo en las cosas de los demás. Pero no es así, para mi no es simplemente cotillear lo que tiene la gente. Me fascina esta fase de observación porque para mí las estanterías son uno de los muebles más importantes de un hogar. No sólo por su funcionalidad o cómo decoran sólo con su presencia una estancia, sino por el hecho de que opino que la estantería de una persona muestra (en mayor o menor medida, pero siempre algo) cómo es la persona que la posee.

Puede parecer una chorrada y quizá lo sea, pero creo tan fuertemente en esta idea que nadie podrá nunca arruinármela.

Somos lo que hacemos. Nuestras acciones nos definen. Ya desde la antigua Grecia se estableció que en la ficción los personajes tienen que actuar, no sólo hablar. La forma en la que se ve cómo son es las actuaciones que hacen durante la historia. Da igual lo que digamos, son tus acciones lo que tienen importancia. Parafraseando al Hombre Murciélago de la primera película de Nolan (aunque antes se lo ha dicho ya a él Rachel): It’s not who i am underneath, but what i do that defines me.“.

Indudablemente las decisiones que nos llevan a estas acciones están tomadas de acuerdo a nuestro bagaje perosnal. Este bagaje es cultural, pero también experiencial. Lo que hemos vivido nos marca cómo somos. La familia y los amigos con los que nos criamos, las experiencias que hemos ido superando, lo que nos ha divertido, lo que hemos sufrido…. Pero, también nos define como quiénes somos lo que hemos visto o leído. Una estantería es una muestra de cómo es una persona, tanto por su composición, como por su contenido.

Pongamos como ejemplo mi propia estantería.

Mi bonita (y pequeña) estantería madrileña.

Mi bonita (y pequeña) estantería madrileña.

Sólo esta foto ya dice bastante de mi personalidad. Primero cómo están colocadas las cosas. Tienen cierto orden. Si nos fijamos los DVDs están por una parte y los libros están por otra. Además, están agrupados más o menos temáticamente. En la parte de arriba tenemos comics y alguna novela, a la vez que todo el material que está en libros impresos y encuadernados en copisteria. En la siguiente están agrupadas por un lado las novelas y por otro todos los libros temáticos de cine (guión, montaje y cine en general). Abajo las películas y en la última películas y libros en otros idiomas.

Todo está medianamente ordenado, pero luego se ven cosas fuera de lugar, amontonadas… Es decir, que en el día a día ese orden ya… como que no me preocupa tanto.

Si nos centramos en los libros en sí también podemos ver mucho. Nos pueden decir hobbies o trabajo. Temáticas que me gustan, películas que me gustan (y por tanto asumir cuáles similares me gustarán también). Hay varios libros (tanto novelas como de tema especializado) en inglés. No estaríamos muy equivocados si asumiésemos que tengo un nivel de inglés suficientemente alto para poder leerlas sin problema.

En un simple vistazo, puedes hacerte una idea muy clara de cómo es una persona.

Para mi la estantería es una forma de aproximación a la gente, no un cotilleo. Puedes descubriri mucho con tan sólo un vistazo. Puedes saber mucho sobre una persona. Saber cómo es sólo con ello o por lo menos tener una pequeña aproximación e idea al respecto. Las conclusiones que saques pueden ser ciertas o no, no es una ciencia exacta. Pero, realmente tampoco tendría gracia si lo fuese. Si con sólo mirar su estantería pudieses deducir cómo es una persona la instante significaría que somos demasiados simples y con falta de aristas en nuestra personalidad. Y los seres humanos somos todos muy complejos.

Pero, mirar y trastear los libros de la gente es una actividad que me apasiona. Es un pequeño ritual que tengo y que encuentro agradable y productivo.

Así que la próxima vez que vaya a vuestras casas y comience a mirar de forma extraña cualquier estantería que haya en vuestros hogares, no me digáis nada. No me miréis mal. Simplemente dejadme un par de minutos en mi felicidad. Y luego seguimos hablando.

— Arturo M. Antolín —

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