La mentalidad que nos guió al precipio

La burbuja inmobiliaria

«This Administration as usual constantly strive promote ownership in America society. We want more people owning their own home». Esta última sentencia no aparece en esta discurso (17 de mayo de 2002) del último republicano en la Casa Blanca, George W. Bush hijo, pero aparece al principio del documental El final de Wall Street (The End of Wall Street ver aquí [tres partes]). Este fue el principio de la crisis de las subprimes o hipotecas basura que ha desembocado en una de las peores crisis desde 1929.

El vídeo de arriba nos da una aproximación bastante exacta de cuál era la mentalidad de la Administración Bush en relación a la creciente burbuja inmobiliaria que venían fomentando. En España, declaraciones como las de Esteban González-Pons para JotDown, tampoco se alejan, pese a haber pasado una década y encontrarnos bien enfangados en la crisis: « No creo que tengamos que arrepentirnos de la burbuja inmobiliaria. Porque facilitó que mucha gente que no tenía casa pudiera acceder a ella y que muchas personas pudieran adquirir una segunda residencia».

¿Qué ocurre entonces con la mentalidad republicana/conservadora? Se facilitó una situación que enriqueció a muchos y a otros les permitió ser dueños de su sueño de ser propietarios durante unos años. Esos que soñaron, ahora mismo están en la calle y no son más propietarios que de su miseria y de la de un sistema que ahora mismo se encarga de criminalizar aquello que fomentó. Comprar una casa, hipotecarse hasta las cejas, a eso nos llamaban las instituciones y bancos. Ahora exigen un pago sobrevalorado de una casa que ya no vale lo mismo que hace cinco años.

Un último apunte de cuál es la mentalidad de los tiburones financieros y de aquellos que facilitaron esta situación está sacado del magnífico libro de Ernesto Ekaizer: Indecentes. Es un sketch de dos humoristas británicos John Fortune y de John Bird y no tiene desperdicio.

Esta conversación no es baladí, es una realidad que debemos replantearnos: ¿continúa siendo válido el discurso de unos histéricos que nos han llevado a esta situación?

— Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero —

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