¿Es seguro invertir en el Estado?

Si WordPress permitiera poner subtítulos, el que le correspondería a este artículo sería: ESPAÑA YA VENDE PREFERENTES. ¿Por qué? continúe esta lectura…

Afectados por las participaciones preferentes de Novagalicia.

Afectados por las participaciones preferentes de Novagalicia.

¿Ha pensado usted en invertir en deuda pública? No es mala idea, en principio sale más rentable que invertir en Bolsa —y menos peligroso—, es más, apoya al país dándole liquidez para pagar los servicios sociales —los que queden, me refiero—. Se lo sigue planteando, y si ahora le dijera que las Letras del Tesoro Español ya no son tan seguras, ¿compraría?, ¿vendería?, ¿se quedaría indiferente?

Pues lo que ocurre es que el pasado jueves (día en que está escrito este artículo) se vendió por primera vez deuda a dos años con una particularidad, una letra pequeña que diríamos la gente de a pie. Esa singularidad no es ni más ni menos que la llamada Cláusula de Acción Colectiva (CAC en adelante). La  CAC permite al Estado poder renegociar la deuda que tiene contraída con sus acreedores de deuda, en su gran parte bancos y fondos de inversión, pero también ciudadanos que optaron por esta opción de inversión a corto, medio o largo plazo. Dicha renegociación permite al Estado —en el caso de que no pueda pagar la deuda, séase suspensión de pagos— cambiar las condiciones o hacer que los acreedores condonen parte de la deuda.

Esto a usted que le interesa, no mucho… o tal vez sí, porque los bancos compran dicha deuda con su dinero, cuyos intereses serán pagados por usted mismo. Aquí hay algo que no cuadra, ya lo sé, pase lo que pase pagamos y en el caso de que sea la misma banca la que sea incapaz de poder devolvernos nuestro dinero… Corralito. Pero no nos desviemos, ahora mismo esos fondos ¿seguros? en los que los bancos invierten nuestro dinero ya no son del todo seguros, así que supongamos que en el caso de que España no pudiera pagar en dos años a sus acreedores, ¿qué? Pues se renegociaría la deuda, de la que saldrían ganando los fondos de inversión y los bancos, pero a qué precio. Posiblemente se podría dar el caso de que los acreedores primigenios —la suma de ciudadanos que tienen su dinero ahorrado en un banco— podrían llegar a perderlo o no recuperarlo del todo. Por no hablar de los ya intrépidos acreedores minoritarios (ciudadanos que compran deuda), que debido a su minúsculo tamaño verían su capacidad de negociación tan mermada que saldrían ganando los mayoristas de deuda (bancos y fondos de inversión). ¡Oh, sorpresa!

Esta claúsula, sin embargo, también tiene sus beneficios y es fruto de las dificultades a las que Grecia se enfrentó —y se enfrenta— para poder renegociar su deuda y así poder llegar a fin de mes. Lo que ocurría es que antes la deuda estatal sólo se podía renegociar con el consenso de todos los acreedores, lo que hacía a veces imposible una renegociación rápida y eficaz. Pero, ahora que es posible renegociar la deuda, ¿no aumenta el riesgo de inversión y por lo tanto el precio de la deuda? Pues sí, exactamente, y es que éste era el único atractivo que tenía la compra de Letras del Tesoro para los mayoristas de deuda, la obligatoriedad del Estado de pagar su deuda.

La CAC, por otro lado también abre a los minoristas de deuda la puerta de otro mercado de deuda, es lo que comúnmente se conoce como el mercado secundario, que es donde finalmente los mayoristas cuecen y especulan con las obligaciones de los países. Esta compra de deuda secundaría se abre a los ciudadanos —y especuladores pequeños— gracias a la plataforma SEND (del acrónimo Sistema Electrónico de Negociación de Deuda) se puede acceder a este mercado que antes estaba vetado a los tiburones financieros.

Sin embargo, y hace falta añadirlo, la venta de Letras del Tesoro del pasado jueves (10 de enero) están avaladas por el mismísimo Banco Central Europeo (BCE en adelante), lo cual le es un buen sostén para la mermada confianza que los famosos —y desconocidos— mercados tienen en España. Al estar el BCE haciendo sombra, parece que los inversores y especuladores, les gusta más arrimarse a España.

Evolución de la prima de riesgo. Fuente @PrimaRiesgoBot

Evolución de la prima de riesgo. Fuente @PrimaRiesgoBot

Y es que esta última venta de deuda española parece que ha sido todo un éxito —5.817 millones han sido colocados a acreedores—; si puede considerárselo que la compra haya sido a casi un 3% de intereses deuda a bancos que son sostenidos directa o indirectamente por el Estado, ergo los ciudadanos—. Sin embargo, este éxito por el que más de uno habrá descorchado el cava —¿seguiremos brindando con cava, digo yo?— mediático, es una pequeña gota de agua dentro del total de la deuda que necesita el Estado español para pagar: ¿servicios sociales?, ¿sanidad?, ¿educación? o ¿pensiones? Puesto que las necesidades de este año se estiman en 71.000 millones de euros, de los que casi un tercio proceden del Fondo de Liquidez Autonómico, a lo que yo me pregunto, ¿llegarán esos más de 20.000 millones a los contribuidores? ¿Se quedarán en manos de Rita Barberá, casos Pretoria, Gürteles pasado o futuros, de izquierda o de derecha? ¿Acabarán en manos de Duran i Lleida?

Lo único que es seguro es que, pese a lo que digan los gobiernos —presentes, pasados y futuros—, aquí no hay brotes verdes, luz al final del túnel y la Virgen del Rocío parece que todavía no se ha acordado de nosotros.

Espero que hayan llegado al final de este texto sin aburrirse, un placer de ser leído.

— Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero —

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