¿Por qué coño Baltasar no tiene barba?

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¿Disfrutasteis ayer del Día de Reyes? Eso espero porque hoy pienso joderos la fiesta y deciros la verdad. Esa verdad que nadie os cuenta, esa verdad que os ha sido oculta tantos años, que nadie os ha contado. La verdad por la que a todos nos han tratado aún como si fuésemos niños. Y la verdad es esta: la gente que deja los regalos en tu casa no son magos.

¿Cómo? ¿Que no son magos, entonces quiénes son? 

Correcto. No son magos. En inglés les llaman sabios. No estoy tampoco muy seguro al respecto. La realidad es que nadie lo está.

Nos mienten constantemente sobre ellos. Desde niños. Poco a poco algunas mentiras desaparecen (ejem… ejem… padres…), pero otras se mantienen. Les llamamos magos. Decimos que llegaron a Belén siguiendo una estrella desde oriente. Son tres. Uno es negro como el betún. Los otros son blancos y de gran barba. ¿Pero quiénes son en realidad?

Comencemos con el primero punto: Siguen una estrella fugaz desde Oriente. Bueno, esta era la creencia popular. Siempre se había dicho. Ahora, el gran Benedicto X V palito nos lo ha desmentido. Vamos, que alineación de los planetas y fuegos artificiales por los aires (con muchos años de antelación, claro, porque sino la luz no nos hubiese llegado en el momento justo; cómo es el universo) pero de estrella fugaz guía nada de nada. Casualidad divina. Google maps sigue no habiendo tenido nada que ver en ello. Una pena.

Y ahora viene la otra. Aquí siempre ha habido confusión. Se decía que los Reyes venían de Oriente. Es decir, del Este. Del este de Belén, asumo. Pero, en el colegio me enseñaron también el villancico de ‘ya vienen los reyes’ y ahí claramente dicen que ‘Holanda ya se ve’. Entonces, ¿Venían de Oriente o de Occidente? Me estoy comenzando a liar. Pero es que, además, nuestro señor Benedicto también ha hablado al respecto y ha dicho que: “«La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (TarsisTartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: ÁfricaAsia y Europa» .”  Esto sigue encajando con la canción, pues además justificaría esos olé, olé tan gratuitos. Sin embargo, seguirían viniendo de Oriente, ¿no? Pues Europa y África están sí o sí más al Oeste de Belén. ¡La hostia que lío!

Mejor seguimos. Son tres. Bueno, tres, tres…. la Biblia nunca hace referencia a cuántos son. Pero venga, tres. Me parece un número correcto. Tres siempre pueden hacer más que dos. Si traen un regalo por cabeza a más tocamos. Me habéis convencido.

Siguiente punto: Uno es negro como el betún. Los otros son blancos y de gran barba. Espérate que me aclare. Entonces hemos dicho que cada uno representa un continente, ¿no? Y a la vez que los sabios se convirtieron con el paso del tiempo y la tradición en Reyes, ¿verdad? Empecemos entonces a hacer suposiciones.
Tiene que haber un Rey de Europa. Asumo que es Melchor. Al fin y al cabo el catolicismo reina en Europa y sabemos todos lo egocéntricos que somos históricamente los Europeos. Melchor tiene barba blanca. Es el mayor de los tres. Es lógico pensar que, pues pensamos que la nuestra es una cultura anterior a la oriental de Asia, sea el de barba blanca el Europeo.
Pasemos a Gaspar. Etimología asiática, claramente es el Rey Asiático. Barba rubia… venga, me lo creo, representa la edad. Lo compro. Ahora bien… blanco, blanco, blanco. ¿Por qué? Si es un Rey asiático tiene que ser de la zona más oriental de Asia. Debería tener algún rasgo asiático, ¿no? Un poquito de ojos rasgados. Tampoco pido más.
Y ahora llega Baltasar. El negro. Baltasar el negro. Baltasar el Rey Negro. El Rey Negro. Vale, creo que le tenemos definido. Ahora bien, si es Rey y no le han dado corona como al resto, asumo que se trata de un Sultán y que en esa época se pensaba que era igual que un Rey. Vale. ¿Y no tiene barba? Claro habíamos dicho que la barba representa Edad. Para nosotros los Africanos son unos niños históricamente. Hacemos lo que queremos con ellos. Les decimos corred y corren. Les decimos esta tierra es nuestra y es nuestra. Claro, no tiene poder, no han madurado. Baltasar sin barba, of course.

Y ya por último los regalos. Oro, incienso y mirra. Aquí es donde la gente se ríe. ¿Qué es la mirra, qué es la mirra? Pues esto es precisamente lo que más me creo yo. El oro simbolizaba que era un Rey, el Incienso que sería un Sacerdote Sabio y la Mirra que sería un profeta. Pero, sobretodo, la cuestión es que eran tres tíos sabios. Y como sabios posiblemente supiesen que ese que tenían delante era un niño normal, pero tampoco les costaba tanto quedar bien con sus padres. Así que decidieron echarles una mano. Les dieron Oro para que María pudiera comprarle comida, ropa…. todo lo necesario para el niño, vamos. El incienso y la mirra eran muy caras en la época y, además, de fácil transporte; así que podían moverlo a donde quisieran y venderla en caso de necesidad.

Porque claro, por muy sabios que fuesen ellos tenían dudas y, ya sabes, puestos a no hacer nada; mejor quedar bien con el hijo de Dios. Que nunca se sabe.

— Arturo M. Antolín —

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