Nuevos ojos del siglo XXI

I

El early adopter es ese grupo imprescindible para que una nueva tecnología o tendencia se establezca definitivamente. En el caso del cine, lo último en grabación ha sido adoptado con prontitud por una parcela de las que solo salen en los medios cuando toca hablar de ingresos o hay alguna gorda: el cine porno.

Podemos entrar a discutir si los vídeos amateur filmados con webcam son cine porno o son lo que vosotros queráis, pero son un ejemplo tan bueno como cualquier otro para mostrar una realidad. Los dispositivos de última generación, las cámaras que proliferan en ordenadores y smartphones, tienen su campo de batalla.

II

El POV (Point of view, punto de vista) es esa técnica narrativa en la que la cámara hace las veces de los ojos del actor (normalmente hombre, aunque ya hemos visto por ahí su equivalente femenino), colocando al espectador en una nueva posición respecto a la actriz. Nos convertimos en alpha male por un ratín. Es una forma de contarnos una historia que, como todo en el cine, también se puede trucar pero que cada vez es más sencilla de realizar: cámaras más pequeñas, ligeras y baratas tienen la respuesta.

V/H/S es una cinta de terror found footage cámara en mano que pudimos ver el pasado festival de Sitges. El primer segmento nos cuenta la historia de unos amigos que van de fiesta, llevando uno de ellos una cámara incorporada en las gafas. Se marca un POV sin manos. No he mirado si se trata de unas lentes con el dispositivo incorporado o es un truco, pero no da igual: Google Glasses es el proyecto para convertirlas en una realidad que está tan en marcha como que hay ya algún vídeo realizado con ellas.

III

Si hay una parcela, de las que emergen ahora, interesante esa es la del cine low cost. Menos es más, y si en vez de una cámara de 3000€ podemos acceder a una de 500 bienvenida sea.

El segmento de V/H/S del que hablo aúna nuevos dispositivos con una historia found footage que, por cierto, tiene su toque porno. En la misma película, una historia narrada únicamente con webcams consigue dar el salto al terror sin sexo. ¿Se convertirá en el eslabón perdido del low cost? ¿De aquí a más terror, y de más terror a otros géneros? ¿Se puede narrar algo que no sea un polvo con las Google Glass? Lo veremos pronto.

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