¿De cuál soy yo?

turrondelbueno

Viendo que este será el último post que su publicará en este año en Duckspeaking (evidentemente) y dado que esta noche es la noche que toca con todo lo que eso implica. Felicidad. Buenas fiesta y todo. O eso me dijeron a mi que había que decir cuando me explicaron qué era la Nochevieja.

Había pensado terminar este año en Duckspeaking con un homenaje a nuestro compañero Víctor Martín-Pozuelo que hace varias semanas nos decía cuáles eran para él las mejores películas del año 2012. Yo iba a dar una vuelta de giro en chulería y egocentrismo e iba a publicar es el listado de las 10 películas que más me han gustado que HE VISTO YO en 2012.

Pero, he decido cambiar esto por otro tema un poco más acorde al de estas fechas (sé que estáis hasta las pelotas de las Navidades, yo también, al igual que de las listas de películas de 2012; pero lo siento, si queréis seguir leyendo el post tendréis que aceptarme tal y como soy).

Hace un par de días me dijeron: “Tu eres como el turrón.”. La comparación hacía referencia a que sólo se me veía por mi hogar materno durante las fiestas navideñas; sin embargo, me puse a pensar un poco más al respecto. Me dije: ‘Vale, sí, se refiere a que sólo vengo en Navidades, bla, bla, bla; bla, bla, bla. Pero, llevando el símil un poco más allá. ¿Qué tipo de turrón sería yo?’.

Si fuese…. significaría…..

  • Turrón de Alicante: Soy fuerte como una puta roca. Puedo partir bocas en cuanto me apetezca. Pero, luego, en el corazoncito soy bastante dulce. Me gusta ir de tío duro, pero la realidad es que cuando consigues cruzar el umbral; cuando superas la parte más dura de mi ser, acabo siendo un cielo.
  • Turrón del blando: Soy lo que aparento. Soy una persona sin densidad ninguna, en cuanto me tocas me deshago. Soy un puto empalagoso que en cuanto toca tu paladar no te piensa abandonar. Todo el día a tu lado, da igual que trates de apartarme con palabras feas (o dentífrico bucal), no lo lograrás. Eso sí, tengo también mi lado dulce, por supuesto.
  • Turrón de chocolate de Suchard: El turrón de chocolate de toda la vida. Una apuesta segura. Sabes que por fuera parezco muy dulce (lo justo para dar envidia a tus amigas) y por dentro soy crujiente (lo justo para darte gusto a tí). Cuando me coges sabes lo que hay. No te voy a flipar la cabeza, no te voy a llevar a nuevos universos de placer; pero sabes que te voy a gustar.
  • Turrón de chocolate ‘new style‘: Soy lo nuevo. Parezco muy dulce por fuera. Te atrae mi forma, mi vestimenta. Soy lo extraño, lo desconocido. Te atraigo porque nunca me has probado y no vas a saber realmente qué te encontrarás. Pero, cuando me pruebas te das cuenta de que soy sólo fachada. Vendo humo. Al final, soy lo más normal de todo. No soy turrón, soy una chocolatina.

Pero, ¿por qué no vamos un paso más? Quizá no soy un turrón, pero sí otro dulce navideño (que total, el primer símil sirve también para estos). Suponiendo esto, las opciones que se sumarían sería:

  • Polvorón: Todo lo que ofrezco es sexo. Polvo tras polvo, nada más. Parece que tengo un cuerpo al que abrazar, algo de entidad, pero en cuanto me tocas me convierto en polvo de nuevo. Uno tras otro. Mi vida para ello. Vivo para follar, follo para vivir.
  • Peladilla: Macho alfa. Tío duro. Van Damme en sus mejores momentos no era nadie a mi lado. Y aún así, soy uno entre un millón. Puede que aparezca a veces junto a muchos otros similares a mí (amigos del gimnasio, imagino); pero, en algún momento, como si fuese una estrella fugaz; te llego a ti en forma de regalo. Y tienes una nueva visión de mi como persona.
  • Mazapán: Vivo en el pasado. Mi linaje es de tiempos inmemoriables y te lo recuerdo constantemente. Tampoco soy nada del otro mundo. Simplemente hablo y hablo sin parar sin que nadie me pueda hacer callar. A nadie le gusto. Todos me odian.

Y, ya para acabar, podríamos añadir un símil más. No específico navideño, pero que mucho tiene que ver con las fechas.

  • Uva: Nunca sabes qué hacer conmigo. A veces te emocionas conmigo y acabamos con un viaje-colocón con el que casi nos dejamos lo vida. Otras, me tomas muy pesadamente, sin prisa; y todo acaba antes de tiempo. De una forma u otra, tu aspecto después de estar conmigo es asqueroso, con babas y gritando sin parar como una loca. Soy cosa de una noche. No volverás a repetir conmigo…. hasta el año siguiente.

¿Quién de todos estos eres tu? ¿Tienes la suerte de ser alguno otro?

Prospero año nuevo.

— Arturo M. Antolín —

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