«Viví el ERE desde la barrera, no hay nada más descorazonador»

¿Es esta imagen una metáfora del periodismo?

¿Es esta imagen una metáfora del periodismo?

El periodismo busca ahora mismo su modelo de negocio, pero ¿ha sido alguna vez un negocio? ¿Aspiramos a un modelo de medios pequeños y dispersos o a un modelo de grandes redes parecidas al Huffington Post? Esto no lo sabe el ni entrevistado ni el entrevistador, pero nos acerca un poco más a una realidad del mundo periodístico un poco olvidado en esta crisis: los estudiantes de Periodismo.

Te autodefines como aprendiz de periodista, ¿entonces qué?

Es algo que me es vocacional y que cada día me cuesta menos decir. Puede que sea porque estoy en cuarto de carrera o porque cada día me maraville más ese oficio.

Sin embargo, es mala época para el periodismo.

Muy mala época, al menos en España. Mira, ahora mismo estoy de Erasmus en Francia y lo que veo aquí es que hay multitud de periódicos, regionales y periódicos de izquierda y derecha. Aquí la opinión pública no está tan dividida como en España.

¿Puedes explicar esto último?

En España hace mucho que no hay periódicos de izquierda, propiamente dicha. Se cerró Público y no quedó nada más. En España hace falta más que un periódico de izquierda, uno que sea afín a la juventud contestataria. Pero se cargaron Público e incluso hubo gente que se alegró de que lo cerraran. Me refiero al degradante artículo de Fernando Díaz de Villanueva en La Gaceta, nadie se puede alegrar porque haya un periódico menos.

¿A ti no te alegraría de que cerrara La Gaceta?

No, porque La Gaceta, La Razón, Gara o la gaceta de la Falange de las Jons. Los medios para empezar son empresas y dan trabajo, y del trabajo vive la gente, y esa gente tiene familia a la que da de comer. Por otro lado que haya una gran cantidad de medios de distintas ideologías son señal de madurez democrática y de salud de la opinión pública.

Se te llena la boca hablando de «salud de la opinión pública», pero a veces eres realmente totalitario hablando de política.

Eso es verdad, me enciendo demasiado pronto y pienso conceptos que son de contenido totalitario y antidemocrático, pero una vez apagado y con la cabeza fría me considero muy pro democrático. Es más, si no fuera por la libertad de expresión, seguramente no podría expresar ninguna de estas ideas.

¿Y de quién es la culpa?

No sabría decirlo, para empezar no tengo las suficientes nociones sobre el periodismo como para poder señalar con el dedo. Pero voy a repetir alguna consigna que he leído en manuales de periodismo: la entrada de internet en la esfera de la opinión pública, la pereza del redactor a la hora de contrastar fuentes, la rápidez con la que circula la información a las que añado sueldazos de directivos contra salarios de los plumillas. El periodista es un profesional, un profesional de la información al que se le exige que sepa de todo para poder escribir de todo, se le exige —se nos exige— que sea leído. Que tenga una vasta cultura. Además de una redacción y una composición cuidada y pulcra, el control de las TIC e incluso de las cámaras de vídeo y autocontrol de las mesas de radio. Te muestro mi ejemplo, yo estudiaba en España Periodismo y Comunicación Audiovisual, considero que ambas carreras se complementan muy bien, y no tan sólo en una buena conjugación del plano teórico y el práctico, sino que en mi caso, la Comunicación Audiovisual me ha resultado una fuente impagable de cultura. Entonces, pregunto, ¿ese bagaje queda pagado con mil euros?

¿No consideras que un periodista mileurista esté bien pagado?

No.

Tajante…

Hay respuestas que se pueden resumir en un monosílabo.

Del periodismo de España, ¿que te desagrada?

Lo que más me desagrada de España es la opinión, que ha contaminado todos los medios. La opinión es necesaria, pero no puede valer más que la información, la opinión no es información, y sobre todo me refiero a los columnistas, que hay algunos que me parecen las francamente horribles.

¿Quiénes?

Aquí no voy a ser lacónico, aviso (risas del entrevistado). Salvador Sostres, un articulista cínico y mala persona. Me acuerdo del artículo de hace algunas semanas (La virginidad de María) en la que juntaba la virginidad de María —que yo aquí no me voy a poner poner en duda— con el virtuosismo de las mujeres de hoy en día: «La virginidad de María es previsible que cueste de aceptar en estos tiempos en que hay más mujeres que engañan a sus maridos que señoras que estén dispuestas a echar una mano en Cáritas». Perdona, ¿es que la caridad es algo que tiene que hacer la mujer, mientras el hombre está en el trabajo? Pero el artículo continúa y habla que si no crees en la virginidad de María, estás vacío moralmente y a lo que añade que el desastre del Madrid Arena es culpa de las pobres fallecidas. Pero ¿en qué mundo vivimos? La culpa del Madrid Arena es de los políticos ante los que este hombre de tan altos valores morales se arrodilla.

Redacción El Mundo

Lo de «en qué mundo vivimos», ¿va con retranca?

Mucha, porque realicé unas prácticas en El Mundo. Estaba en mesa, corrigiendo el periódico entero que saldría al día siguiente, me acuerdo de que tratábamos —mis compañeros y yo— de no corregir la columna de este hombre y que incluso cuando la llevábamos, el periodista de cierre de turno resoplaba. Una vez que el día estuvo muy atareado, me soltó un periodista que qué le pasaba a Sostres. Cuando se lo llevé, añadió que era normal que lo dejáramos para lo último, por el carácter desagradable de su columna. A ese periodista lo he visto más de una vez en portada.

Pero en El Mundo también leí a articulistas y periodistas que me parecen un referente, por un lado Manuel Jabois, que es un columnista diez, Casimiro García-Abadillo con sus análisis sobre economía, que eran eso, análisis. Otro que escribe muy bien es David Gistau y aquel periodista —no me acuerdo del nombre— que cubrió el Tour del verano pasado. El Mundo continúa siendo un gran periódico.

¿Algún recuerdo que quieras compartir de tu llegada a El Mundo?

Sí, que llegué justo cuando empezaron a largar a gente, me tocó vivir el ERE desde dentro pero sin participar. No hay nada más descorazonador que llegar y ver un ERE desde la barrera.

Pero ¿no todos serán malos recuerdos?

No, por supuesto, yo allí me lo pasé muy bien y disfruté mucho. Aprendí aun más. Como corrector me tocaba leer el periódico de cabo a rabo y además podía conocer noticias mucho antes que el resto de personas, sentí el verdadero quehacer periodístico, me encanta el trabajo en la redacción.

¿Cómo es trabajar para Pedro J?

La verdad es que te lo puedo decir, porque nunca trabajé para él directamente, lo que sí te puedo decir es que él sigue sintiendo el periodismo, sino no se entiende que se quedara tanto tiempo dentro del periódico.

¿Alguien más de quien te acuerdes del periódico?

De mi jefe directo, a Pedro Urteaga, un hombre inteligentísimo; luego de Agustín Yanel, que es el actual presidente del Sindicato de Periodistas de Madrid y que hizo una verdadera lucha enconada por los derechos de los trabajadores y por que las condiciones de despido fueran lo mejor posibles. Mis compañeros de mesa por supuesto, no sé, me acuerdo de toda la redacción, porque después de seis meses trabajando allí, da tiempo a encariñarte hasta de la moqueta. En esos seis meses se reforzó mi vocación.

El Mundo tiene un doble mercado: Orbyt y la edición impresa, ¿cuál crees que es el modelo de negocio del futuro del periodismo?

Personalmente, el modelo de negocio para mí es que la gente pague por el periodismo. Repito: pagar por el trabajo que ha hecho una persona que es periodista. Es como lo que ocurrió con Público, hubo una gran costernación con su cierre, pero es que no mucha gente se molestaba en bajar a comprar el periódico. Comprar el periódico es una forma de pagar al periodista por su trabajo, pero eso en España, el país de lo todo for free, hemos perdido la sana costumbre de comprar el periódico. Luego la gente se extraña de que caigan los medios. Yo compraba Público, no todos los días, pero más de uno sí, además ahora mismo soy abonado a El Diario.

Ahora que hablas de El Diario, acaban de salir muchos medios digitales en España, ¿qué te parecen?

Me encantan estos nuevos medios, suena así de raro, pero ahora mismo leo muchísimo más El Diario que El País, y por supuesto está Jot Down Magazine, que me parece el medio cultural de referencia en España. También me parece un poco triste que considere que ahora mismo para mí los actuales medios de referencia en España sean digitales y con menos de cinco años de existencia, pero es que hacen un trabajo de gran calidad.

Entonces cómo te ves en un futuro, ¿periodista digital, de radio, de televisión, de prensa escrita?

Esa pregunta la temo mucho, no lo sé. Lo llevo meditando mucho, además este año no recibo educación periodística, sino que en mi Erasmus estoy cursando una formación más destinada a la comunicación empresarial, lo cual me está abriendo la cabeza a otras posibles metas profesionales. No lo sé, por lo pronto me estoy planteando hacer en cuanto llegue a España la carrera de Marketing o de Publicidad y Relaciones Públicas, pero antes tengo que acabar el año aquí.

Una vez terminada la entrevista, ahora viene el momento de pedir perdón, perdón por haber sido tan tramposo. Ésta no es una entrevista real, es una entrevista ficticia hecha a mí mismo, los motivos de mi engaño con el lector son por un lado mostrar qué pienso de la actual crisis periodística en España, pero visto desde el punto de vista del aprendiz, que es lo que soy. Hemos leído antes muchos artículos y entrevistas, como el realizado por Jordi Pérez Colomé o la entrevista a Victorino Ruiz de Azúa en Jot Down Magazine. Pero nunca he visto una entrevista a un becario o a un estudiante. Eso es porque todavía no nos hemos hecho valer, pero existimos y yo creo que es importante hacerlo saber. Por otro lado, la entrevista me parece uno de los formatos periodísticos más útiles e interesantes, aunque sea ficticia.

— Víctor Manuel Rodríguez-Izquierdo Cantarero —

Periodigno

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