El arte del trailer

Red-Band-Trailer

El trailer cinematográfico es una herramienta de marketing. Posiblemente la más importante del marketing cinematográfico junto a la cartelería. Toda película tiene su trailer. Una película sin él es algo imposible de imaginar. Por cutre que sea, toda película tendrá SIEMPRE un trailer en el que mostrar de qué va. De mejor o peor manera.

Puede parecer que editar el trailer de una película no es una tarea muy complicada, sin embargo, es mucho más complejo de lo que puede parecer a simple vista. La creación de un buen trailer es un arte que poca gente puede llegar a dominar. De hecho, en Hollywood hay empresas únicamente encargadas de coger el material de una película y hacer trailers al respecto. Sólo eso. Y os aseguro que viven muy bien.

Un trailer debe tener el punto justo de todo lo que muestra la película. No puede joder la trama, pero debe dejar bastante claro de que va. Si hay acción que se note. Si hay sexo que se vea. Si es un dramón, lágrimas, por favor. Tiene que tener alguna frase pegadiza y molona. Y sobretodo, y no lo digo irónicamente, todo debe tener sentido cuando se saca la escena fuera de contexto.

Al fin y al cabo, el propósito de todo trailer es VENDER. Tiene que vender la entrada al espectador. La audiencia tiene que flipar tanto (y no sólo en espectacularidad, lo mismo sirve para una película indie que para un blockbuster) que no pueda sino desear saber de qué va esa película. Qué sucede. Cómo va la historia. Querer verla. Ya. Ya. Ya.

Normalmente, en películas de alto presupuesto, se lleva una campaña de marketing alargada en el tiempo, que permite poder presentar distintos trailers a la audiencia, con el objetivo de que la gente pueda estar interesada ya en la película desde muchos meses antes de su estreno. En el cine, la técnica de ‘lo importante es que hablen de ti, no si lo hacen bien o mal‘ suele funcionar bastante bien.

Así, primero se suele lanzar un pequeño Teaser, una pieza corta en la que no se da casi información de la trama (si está bien realizado), pero que ya muestra muy bien qué tipo de película es:

Y después ya se va llevando una campaña con varios trailers, dependiendo de los casos. Normalmente son un total de tres, lanzando el último a un mes del estreno; pero esto puede variar mucho. En este caso, el trailer, como hemos dicho, también tiene que no decir en exceso, pero ya marcar más la pauta y por donde irá la trama de la película:

Por supuesto, esto ocurre con los trailers de cierta calidad. Los que se hacen bien. Porque hay casos en los que, normalmente por lo mala que es la película, el trailer no ayuda a que el espectador vaya al cine. Y si lo hace, va a tener dos horas de total aburrimiento, pues el trailer le habrá destripado toda la película.

Por ejemplo, este trailer internacional de Prometheus (Ridley Scott, 2012). Puede no ser evidente para quien no haya visto la película, pero una vez te sientas en la sala estás jodido. No vas a ver nada que no puedas ver en los próximos 3 minutos. La historia está contada:

Por supuesto, hay muchos más casos. Normalmente involucrando a Jennifer Aniston en ellos:

La evolución de los trailers, por supuesto ha acompañado a la evolución del cine por si mismo. Ver un trailer de una película de hace treinta años y una de producción de 2012 es un mundo de diferencia. En los 80, por ejemplo, todos tenian siempre una voz en off explicando de qué iba la película y eran bastante más largos que hoy en día.

Estos trailer ahora no venderían nada en absoluto. Hoy en día el lenguaje cinematográfico de los trailers es muy distinto. Tienen que tener muchas imágenes, muy rápidas todas ellas (que no se puedan ver apenas, da mucha más tensión y suspense al espectador). Todas las explosiones que se puedan, si es que las hay. Y (una observación personal) si hay un personaje gritando el nombre del protagonista, ese plano entra sí o sí.

Eso sí, la voz en off sigue presente en muchos de ellos. No una voz. LA VOZ. Siempre es la misma. Lo cuál, por supuesto, ha dado pie a innumerable bromas, como la del siguiente comico y su Litte Tortilla Boy

Y es que claro, una vez conoces el lenguaje del trailer, no explotarlo sería un grave error. Así nacieron dos de los mejores videos de Internet. Los mashup de dos famosas películas.

El trailer de Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964) como una película de terror:

The shining (Stanley Kubrick, 1980) como película familiar:

Los cuales, a la vez, demuestran el gran poder que tienen en realidad el trailer de una película. Pueden hacernos entrar a un cine pensando que vamos a ver una cosa completamente distinta a la que veremos en realidad. Todos nos manipulan (es su trabajo) para que pensemos que ESO que nos muestran ES la película. Y, además, que ESO que nos muestran es EN REALIDAD lo que NECESITAMOS y QUEREMOS ver.

Porque de ser sinceros. Todos los trailers serían más o menos así:

— Arturo M. Antolín —

Anuncios