Parranda

El otro día pusieron Cita a ciegas en la tele. Es una de esas de Bruce Willis que nadie menciona cuando repasa su filmografía, considerada menor cuando se compara con hitos de su filmografía como Jungla de Cristal, Pulp Fiction o Armag… (¿en serio? ¿Armageddon antes que Cita a ciegas? Cómo está el patio) o Armageddon.

A mí me gusta porque es una comedia romántica divertida, frenética y me recuerda a ¡Jo, qué noche!, una de las primeras de Scorsese. En común tienen 1) un personaje sometido a continuos deus ex machina 2) que me hacen perder todas las ganas de conocer a una chica guapa e interesante por casualidad: a lo mejor acaba en desastre y 3) que me hace darme cuenta de lo alejados que estamos de los Estados Unidos en ciertos aspectos.

CORTA A INTERIOR, SÁBADO NOCHE (SIN FIEBRE)

Es una discoteca con forma de pasillo alargado. Los baños están al fondo a la derecha, como Dios manda. Hay dos barras, una a la izquierda, según se entra, y otra al fondo, un poco más pequeña. Suena cualquier mierda que esté de moda, pero rollo alternativo, nada de Pitbull. El bar está bastante lleno, con gente joven, tatuada, camisetas de grupos, bigotes y patillas ellos, leggins ellas. De pronto, entran tres tíos, bastante bien puestos pero no excesivamente guapos: simplemente, tienen mucha clase, un flow impresionante y una mirada Acero Azul que baja bragas por donde pasa. Cambia la música y entra Peter Gunn, versión Gary Hoey. 

Hay un zoom potentísimo que llega a un primerírismo plano, marca Sergio Leone, del tipo que está en el centro del trío. Luego, la pantalla se parte en tres, un tercio para cada Mirada, con mayúsculas. El riff de guitarra suena nítidamente.

Si esto ocurriese en España estaríamos hablando de las dos de la mañana. En Estados Unidos, son solo las once de la noche.

Time, what is time

Nos hemos acostumbrado a las frugales comidas de sándwich. A que los institutos tengan taquillas y los chavales lleguen a clase en bólidos de impresión. A que no vayan al pueblo a visitar a sus abuelos, primos  y tíos. A que ir a la universidad sea caro pero, eh, puedes acceder a ella si eres bueno jugando al fútbol americano.

Nos hemos acostumbrado a las viviendas unifamiliares en lujosos suburbios, a celebrar el Día de acción de gracias. A que la policía te detenga de buenas a primeras sin pruebas, a acogernos a la quinta enmienda, a cambiar de Estado para que la pena, si nos cogen, sea menor. Nos hemos acostumbrado a que las invasiones alienígenas ocurran en la Casa Blanca o en una facultad con Elijah Wood.

Nos hemos acostumbrado a todo eso y, sin embargo, me saca de la película que les de tiempo a cenar, a tomarse una, a tomarse otra, a ir a una discoteca, a emborracharse y que luego salgan con “la noche es joven, todavía no son las doce”. 

D-:

—Víctor Martín-Pozuelo Fernández-Calvillo—

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