Once upon a time in mein Büro

Está conversación es una traducción literal del texto en alemán escrito por el psicólogo Sigmund Freud a fecha de 1911 y de próxima publicación póstuma.
Agradecemos a los compañeros de la editorial que publicará dicho texto por permitirnos publicar este adelanto para todos los lectores de Duckspeaking.

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Viena, a 17 de Septiembre de 1911. Escribo este caso como muestra de alguna de las peculiaridades que pueden encontrarse en alguna ocasión. Ya no me sorprende cuando encuentro un paciente con claro Complejo de Edipo o disfunción eréctil más que perceptible. De hecho, me aburren. Sin embargo, cuando alguno de ellos incluye tantas patologías en sí mismo, adaptadas perfectamente en su personalidad y logra la aceptación de la mayor parte de la sociedad; hasta yo, Sigmund Freud el famoso y mejor psicoanalista (no hagan caso a Jung es un maldito mentiroso), me encuentro lo suficiente atraído como para no dudar en tratarle.

Debo añadir, para la compresión del texto, varios puntos: 1. El paciente visitó mi consulta en un total de tres ocasiones, cada una de ellas con un “aspecto” bastante distinto al anterior. Por comodidad hacía el lector escribiré el texto como si se tratase de una única visita; 2. Las frases marcadas en el texto son literales de nuestra conversación gracias a las magníficas y detalladas notas que tomo durante la sesión; 3. Por una evidente confidencialidad doctor-paciente en ningún momento revelaré el nombre de la persona a tratar aquí. En su lugar usaré para referirme a dicha persona el nombre: Auge.

Habiendo explicado esto, paso a relatar mis conclusiones sobre este colgado.

CONCLUSIONES SOBRE AUGE

Nada más verle se podía detectar mucho en él. La primera vez que entró en mi consulta se movía torpemente con un cuerpo enorme que parecía no llegar a controlar. Como si fuese la primera vez que hacía uso de él. Rápidamente pude leer que no se trataba más que de un kinder dentro de un cuerpo adulto. Destilaba Complejo de Edipo por todos los poros de su cuerpo (aunque, bien sea dicho, quién no, ¿verdad?).

Se le notaba incómodo. Repetía constantemente el picor con la larga barba blanca le producía. Era evidente que su aspecto, tan envejecido y masculino no era sino una muestra clara de lo infantil que era su persona en realidad.

Estaba bastante aburrido tratando de sonsacarle historias vergonzosas de su pasado (estoy escribiendo un libro contando las vergüenzas de la gente que pienso publicar en breve, al que llamaré, ‘Lo que no queréis que nadie sepa. Ahora a ver a quién dais el coñazo, pesados’. Auguro un gran éxito). Requería mucho esfuerzo. Una de las pocas cosas que pude sacar sobre él era que se encontraba en el Paro. Aseguraba haber trabajado sólo seis días en su vida. El primero tuvo problemas para hacerse con el lugar de trabajo y trabajó la mayor parte del día a oscuras, lo cuál no le ánimo en exceso a seguir. A pesar de ello continuó. No le producía excesivo placer y a la altura del sexto día comenzó a moldear con distintos materiales. Sobretodo barro. El septimo día fue su jornada de descanso. No volvió al Lunes siguiente. Su falta de madurez era cada vez más evidente.

Esto era muy claro en el concepto de la broma con el que contaba. Añadiré aquí una conversación en la que se hizo muy patente, por lo perturbador del relato:

  • Freud: ¿Quieres contarme la broma tan graciosa que dices le hiciste a tu amigo…?
  • Auge: Abraham.
  • F: Abraham. Me gustaría escucharla.
  • A: (medio riendo). Es super-cachonda. ¿Estás preparado? Vale. Abraham era un chico del barrio que me seguía por todos lados. No me dejaba en paz. Todo el día que si a dónde voy, que si ‘con setenta y cinco años no tengo las piernas para trotes, Yehova’, que si ‘maldice a este príncipe que quiere tirarse a mi mujer’. Un coñazo de tío. El hecho es que (no aguanta la risa de pensarlo) un día, como siempre hacía lo que yo le decía, le dije que tenía que matar a su hijo para poder seguir siendo mi amigo. Y va el tonto y se sube a un monte, le pone un cuchillo en el cuello a su hijo y está a punto de matarlo. Si no le llego a parar se lo carga. JAJAJA. Luego lloraba y le tuve que regalar un cordero para que se sintiese algo mejor.

Como es normal, este episodio me pareció muy perturbante, pero no hacía sino añadir interés al paciente. Por lo cuál trate de seguir analizándole todo lo que pude.

El pobre ricitos no aguantó mucho tras que le fuese entregado a Abraham.

Según fuimos avanzando en la conversación comenzó a manifestarse también ciertos problemas en su planteamiento respecto al sexo. Se le veía con muchos problemas alrededor de esta idea. Era muy retraído. Ocultaba sus impulsos. Durante estas conversaciones se corroboró claramente mi primera impresión acerca de su impotencia sexual.

Constantemente, mientras hablaba, se tocaba sus grandes (y bien formados, seamos sinceros, señores) senos. Argumentaba que no estaba acostumbrada a su tacto y los pezones le dolían. Yo, sin embargo, como psicoanalísta número uno del planeta que soy, vi muy claros los síntomas de la transferencia que se comenzaba a producir. No me molesté por ello. Es algo a lo que estoy acostumbrado, tanto en mi vida profesional como personal. La gente atractiva como yo tenemos que acostumbrarnos a este tipo de cosas si queremos llevar una vida normal.

En cualquier caso, comenzó a contarme una historia al respecto de una pareja de amigos hippies nudistas suyos. Al parecer debían de estar viviendo en su jardin, muy grande según explicaba Auge. Él les dejaba. Pero, llegó un momento en el que, desde mi punto de vista, debido a la constante imagen de desnudez que le mostraban; se enfadó y decidió expulsarles. Ellos se sorprendieron y él argumento no se qué de que habían estado comiendo una manzana prohibida o algo. El hecho es que este acontecimiento no muestra sino un rechazo al sexo debido a la falta de conocimiento y práctica sexual de la que dispone, y posiblemente un trauma infantil que no logré que me contase, pero que sí que se veía muy patente en sus acciones.

Este problema sexual que tiene Auge no ha hecho más que empeorar desde la escena de su jardín. Auge ha mostrado ser una persona con mucha personalidad y labia. Convenció a un hombre para cruzar un mar y vagar cuarenta años por un desierto comiendo a base de pan mientras lideraba un grupo de gente que cada vez se volvía más en su contra; por ejemplo. Casos como este no hacían sino manifestar la constante necesidad de poder que necesita. Tiene que sentir que se encuentra por encima de los demás para poder vivir con tranquilidad. Así ha conseguido una gran comunidad de seguidores muy devotos hacía él, que aseguran incluso que se sacrificarían si él lo pidiese.

Este grupo, de carácter tan similar al de las sectas, cuenta con muchísimo poder y presión. Los problemas de Auge como líder no hacen sino empañar a sus propios seguidores, radicales en los principios relacionados con la sexualidad y que aseguran que la única forma de vivir bien es cumpliendo con la sexualidad tan enferma y cerrada a los instintos que posee el propio Auge.

Se trata de un individuo con personalidad increíblemente narcisista. Fueron varias las ocasiones que me aseguro que la gente eran físicamente como él. A su imagen y semejanza. Yo traté de hacerle ver que no había dos personas iguales, por lo que era materialmente imposible que todos estuviésemos hechos a su imagen. Pero,  no hacía más que decirme constantemente que debía tener fe. Que no se trataba de una cuestión lógica, sino una cuestión de creencia.

Comenzó en este momento a entrar en una elipse pseudo-alucinógena realmente preocupante. Aseguraba estar viviendo tres sucesos simultáneamente, vivir fuera del tiempo tal como lo conocemos. Una especie de omnipotencia con presencia simultánea realmente compleja de comprender, si es que tiene siquiera sentido alguno.

[duckspeaking no cuenta con los derechos de las siguientes páginas del texto. Para ello tendrán que hacerse con la versión en papel disponible a un módico precio de 12.5$ en Amazon, 23$ en su versión eBook. Disculpen las molestias]

[…] ritual de apareamiento extraño aseguraba haber tenido en alguna parte de Grecia con una tal Dánae, simulando ser otra persona. […]

[duckspeaking no cuenta con los derechos de las siguientes páginas del texto. Disculpen las molestias]

En resumen. Y a pesar de haber contado con su visita tan sólo en tres sesiones (en las que el tiempo parecía parar o avanzar casi a voluntad del paciente), he de decir que me ha sido bastante evidentes los siguientes síntomas:

  1. Problemas de disfunción eréctil.
  2. Complejo de Edipo y Electra.
  3. Psicopatía Esquizoide.
  4. Narcisismo.
  5. Misantropía (contaba un episodio dentro de su supuesta historia en el que aseguraba haber ahogado a toda la humanidad, a excepción de unos colegas suyos, uno de los cuales asegura a pie puntillas, vivió 950 años)
  6. Alucinaciones constantes.
  7. Psicopatía irresoluta genocida
  8. Paranoia obsesiva (sobretodo con un tal Friedrich Nietzsche que aseguraba trataba de asesinarle)

Como he dicho. Este es uno de los casos más increíbles que he visto en mi vida. Del que me siento más orgulloso de haber tratado y espero volver a hacer en alguna ocasión.

¡La hostia! Aunque a veces aburre, he de admitir que me gusta mi trabajo.

Sigmund Freud. Viena 1911.

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En nombre de todos los que formamos Duckspeaking.Es volvemos a agradecer este adelanto que la parte editora del nuevo texto póstumo de Sigmund Freud ‘Y aún te faltaban palos que recibir’ nos ha permitido mostrar a todos nuestro lectores en exclusiva. Esperemos que las buenas relaciones entre la editorial y nuestra página permita nuevas colaboraciones de aquí al futuro.

— Arturo M. Antolín —

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