¿Cuántas películas necesitamos sobre el holocausto?

17 de Enero de 2010. Nos encontramos en Los Ángeles. Hoy es un gran día para Hollywood. Es el día que se dan los Globos de Oro. Uno de los grandes acontecimientos del año para el cine y la televisión. Este año tenemos nuevo presentador, un cómico inglés que cuenta con una fama increíble en los Estados Unidos. Su nombre: Ricky Gervais. Todo está a punto, las luces se encienden, los aplausos resuenan en la sala. Todo el mundo tiene ya ensayada su cara de poker para cuando no le den el premio. Ahora mismo sonríen. Puede que una cámara les saque un primer plano. Hay que justificar el dineral que te has gastado esta tarde en maquillaje, peluquería y vestuario. Pero, entonces, sale el presentador y hace esto.

Todo el mundo aguanta el chaparrón. Trata de hacer ver que le está pareciendo gracioso el monólogo. Los chistes. Los gags. El resto parece reírse también. Tu aguantas la cara. ¡Por el amor de dios! Eres actor, tu trabajo es disimular tus gestos. Esto es pan comido para ti. Tu personaje eres tu mismo. Tu motivación: disimular.

En las fiestas después de la gala, entre copita de champán y copazo de whiskey hablas con tus compañeros de profesión. Todo el mundo parece estar enfadado por lo sucedido. ¡Se ha hecho el ridículo! ¡Nos han avergonzado y no hemos sabido qué hacer! Cómo reaccionar. Vergüenza. Ricky Gervais es hombre muerto. No sale de este teatro vivo.

Al día siguiente se monta el escándalo en el país. La opinión pública se divide. ¿Es Ricky Gervais un genio por venir desde la antigua patria británica y despellejar de esta forma a las estrellas de Hollywood? ¿O acaso es una persona vergonzosa, sin gracia alguna, que debería tener vetada la entrada a los EEUU de América (nuestra gran nación)?

¡Maldita sea! Tu eres la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Tienes prestigio allá por donde vas. ¿Cómo demonios te has podido en estos problemas? Tienes una reunión para tratar el asunto. Y de ahí sale una idea: “Debemos dar buena imagen. Expulsar a Gervais no haría sino poner en manifiesto que nos ha jodido lo que ha dicho. Hablamos con él, le dejamos las cosas claras (pero de buenas) y le traemos el año que viene. Ha ganado, pero ha aprendido la lección. Ya no tiene motivación para volver a hacerlo. Ha demostrado su punto. No nos la volverá a clavar por el culo”.

15 de Enero de 2011. Llega (el cabrón de) Ricky Gervais y te hace esto:

Te ha jodido otra vez. Y ya no sabes qué hacer.

Pero, coño, otros afortunadamente sí que saben qué hacer. Por ejemplo el publicista y el agente de Johnny Depp. Porque a su cliente le acaban de dar palos hasta en el carnet de identidad en medio de una gala, delante de todos sus compañeros de profesión. Se supone que hay respeto, pero los cuchicheos sobre Depp en la fiesta de después han sido constantes. Todo el mundo dice en bajito: “Gervais se ha pasado mucho este año…. Aunque, lo de El Turista ha sido bueno”.

Así que, en lugar de salir publicamente a quejarte de esto o hacer como que no ha pasado nada, piensas que la mejor forma de aprovechar la situación a tu favor es aprovecharte del propio Gervais en forma de beneficio mutuo y pirarte a Londres a grabar una escena para su próxima comedia de la BBC en la cuál haces de ti mismo tratando de vengarte de Ricky Gervais por lo que te dijo en la gala que tanto te ha jodido. Y demuestras tu humor así:

Porque vivimos en un tiempo en el que lo más importante es la denominada imagen de marca. Tener una buena imagen de marca implicará tener más clientes, más trabajo, más ganancias. Para un actor, la imagen de marca es lo más importante que tiene. Y esa imagen es él mismo. Por eso tiene que tener cuidado. Más hoy en día, donde una pequeña metida de pata puede joderte años de trabajo. La reputación es lo más difícil de conseguir y lo más rápido que se puede perder. Todo puede irse al garete en unos segundos por una mala palabra en Twitter.

Que la sangre no llegue al Nilo

Hay formas de ganar esta reputación e imagen rápidamente. Durante años fue participar en galas benéficas y donar dineros a ONGs (¡ah, no! Que lo hacían por conciencia y amor al arte ir a galas benéficas sobre en hambre en África con su Versace de 5.000$). Hoy en día, esto sigue teniendo efecto, pero la gran arma es el saber reírse de sí mismo. Coger todos los clichés que tienes encima y volverlos contra tí mismo. Hacer ver que tienes conciencia de tu imagen y que te ríes de ella (sin importar cuánto de sincero seas realmente en esta autoparodio). Un actor de Hollywood hablando seriamente de él mismo, actuando como él mismo, buscando la risa a partir de lo que la gente opina de él; es una de las cosas que los espectadores críticos del actor pueden ver mejor. Da mucho respeto. Y estos videos acaban teniendo miles de visionados en Youtube. Todos con grandes alabanzas a favor.

Premio asegurado.

Y el que mejor ha sabido explotar esto a su favor ha sido (volvemos a él) Ricky Gervais. Le ha dado ventana a estos actores que buscan redimirse de esta forma. Asín hemos visto a Liam Neeson cachondeándose de sí mismo como un tío muy serio:

También hemos podido ver a Kate Winslet diciendo marranadas y dando la clave para ganar un oscar; a Daniel Radcliffe demostrando lo infantil y obsesionado con el sexo que está; Ben Stiller como un tirano y diciendo que todas las tías que besa en la pantalla cuentan; o Orlando Bloom mostrando su rivalidad con Johnny Depp y tratando de “enamorar” a la única mujer que parece no encontrarle atractivo.

Claro que hay otras muchas formas de hacer esto. Una de las formas más populares en los Estados Unidos es la aparición en famosos programas estilo Late Night. Una de las más célebres que ha habido últimamente está relacionada con Matt Damon y Jimmy Kimmel. Kimmel es el presentador de uno de los Late Night Shows más importantes actualmente en los USA: Jimmy Kimmel Live! de la cadena ABC. Como broma, el presentados pasó muchos años despidiendo su programa con la frase: “My apologies to Matt Damon, we ran out of time.” (Pido disculpas a Matt Damon, pero se nos ha acabado el tiempo por hoy). Hasta que un día, llevando al actor al programa para entrevistarle, le hizo la broma de verdad. Sentó a Damon en el sofá de entrevistas y nada más posó el culo en los amoldables cojines, le despidió y finalizó el programa.

Sin embargo, Damon se vengaría. En Febrero de 2008, la colaboradora de Kimmel y novia en ese momento, Sarah Silverman decidió dar una noticia a su novio, algo que no podía guardarse más.

El video fue un éxito inmediato y llego a ganar un Emmy en la categoría de Outstanding Original Music and Lyrics. Kimmel, más tarde, como venganza decidiría hacer su propia versión en la que también se sincera y dice que él también se estaba tirando a alguien más.

En España, estamos a comenzar a aprender este tipo de cuestiones. Hace años (y no tantos), los famosos sólo aparecían en series o programas como una promoción de ellos mismos o su producto. Todos recordamos esos cameos casi ridículos de músicos o futbolistas en series como 7 Vidas o Aída. Cameos totalmente injustificados por la acción, metidos a calzador. Como éste, éste o éste.

Sin embargo, llegó un gran punto de inflexión. También se dio con una canción en un Late Night. Ocurrió en el ya finalizado Buenafuente.

Y desde ese instante todos quisimos tirarnos a Quim Gutierrez. Porque recordemos que no es algo sexual. Lo que se llama es Construcción de Imagen personal.

En ese momento, el señor Gutierrez tomo una de las mejores decisiones publicitarias que ha tomado: Se subió a una cama, se puso a cuatro patas y dejó que Berto Romero se pusiese a cantar detrás suyo.

— Arturo M. Antolín —

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